La última carta.
Después de exactamente veintinueve cigarrillos y un porro que me llevó hasta el séptimo cielo, me decidí por escribirte, como siempre pero hasta nunca. Esta es la última carta que te escribo y no tiene nada de diferente a las cientos de cartas que te escribí antes, pero como todas y como siempre, las guardé en mi nochero porque dejarlas ahí era un acto muchísimo mas valiente para mí que simplemente entregártelas. Me pregunto que pensarías si supieras de todas las veces en que me fumé un porro con la esperanza de olvidarte cada vez que exhalaba el humo, pero lo único que conseguía siempre era terminar escribiéndole palabras al aire con el sabor amargo del recuerdo de tus besos en mi boca; me pregunto qué pensarías si supieras de la existencia de todo ese montón de papel con palabras sin sentido que guardo en mi habitación, me pregunto que pensarías si supieras que pienso aún en ti. Esta carta no es diferente de otras, en todas me despido de ti, pero a la semana siguiente tenía un papel nuevo ante mí esperando que mi sentimientos sean plasmados en él; está no es diferente de otras, pero si está escrita con una intención diferente. Hoy he decidido dejarte ir, finalmente soltaré mis alas y me echaré a volar, me iré tan lejos donde jamás pueda toparme con tu recuerdo, donde las sonrisas no me duelan más y donde las lágrimas no me escuezan el interior cada noche. Sé que es estúpido que después de tantos días, apenas me esté yendo, también cuando tú hace rato aprendiste a volar sin mí, pero quería creer hasta el último segundo que un "nosotros" podría ser posible, mi problema fue que jamás vi que el tiempo había dejado de correr y pensé que teníamos muchísimos segundos más, en mi reloj sí, pero en el tuyo el tiempo ya se había deternido. Te fuiste y ambos somos culpables, perdoné mis culpas y las tuyas, me perdoné las veces en las que me perdí a mí por no perderte a ti, las veces en las que te puse por encima de mi amor propio y mi dignidad y te perdoné por el daño que me hiciste. No quiero ser la víctima y no quiero que seas la mala, yo sé los errores que cometí y lo caro que los pagué, pero a mí me conderon a mil años de soledad por un error no perdonado mientras que a vos jamás te conderaron por mil años de errores, aunque eso es lo que sucede, la vida es justa porque es injusta con todos y en este caso a mí me tocó perder, quizá porque le di demasiado a quien esperaba menos y le di menos a quien esperaba demasiado, quizá porque terminé perdiendo la cabeza por una chica que no se atrevió a perder ni un dedo por mí o quizá fue porque me cansé de que me pisotearas cuando querías y finalmente aprendí a brindarte lo que me brindabas. Sé que también te rompí, con mis celos inoportunos, con mis dramas porque un chico te consideraba atractiva, con mi mal humor constante y mis malas palabras, con los miedos que cargaba en mi espalda y me impedían ser un montón de cosas, con mi preocupación cuando peleábamos porque temía perderte para siempre y un montón de cosas más, sé que no fue fácil quererme y que te dolí demasiado, pero tu deuda está saldada conmigo y te perdoné hace muchísimo tiempo, porque te amaba tanto que pasaba por alto todo lo malo que hacías para jamás tener una verdadera razón para irme de ti, tú jamás hiciste eso por mí y la verdad no entiendo porqué si de mí siempre recibiste lo contrario, pero claro está de que la gente nunca hará por nosotros lo que nosotros estaríamos dispuestos a hacer por ellos. Verte de una forma diferente a como te veía fue muy doloroso, dejarte ir fue muy doloroso, aprender a vivir sin vos fue muy doloroso y reconstruirme de las ruinas fue muy doloroso, pero hoy por hoy creo que lo estoy logrando y ojalá un día lo logre definitivamente, pero no es fácil encontrar tus piezas después de una destrucción tan grande, pero he ido creando nuevas, he ido poniendo otras y he ido saliendo de las ruinas del corazón roto. Deseo que estés muy bien, no queda nada más por decir; espero que hayas olvidado mi recuerdo, porque sé que te dolía recordarme; poco a poco mi sombra se desvanecerá del "nosotros" que juntos un día creamos. No espero que lo recuerdes, pero ojalá nunca olvides lo que significaste para mí, la compañera de mis días, mi novia y mi niña, la musa más poderosa que hasta ahora he tenido, la inspiración de mis versos más tristes y felices, mi pequeño ángel y mi mujer; quiero creer que es cierto eso de que jamás se encuentra a la misma persona 2 veces, porque aunque no aspiro a ser un recuerdo constante, tampoco quiero irme completamente al olvido, ojalá un día me recuerdes y puedas sonreír y ojalá que a mí el escuchar tu nombre no me haga parar la respiración. Nos amamos perdidamente, mal; pero nos amamos. No quedan más palabras que escribirle al aire, pero espero que algún día sepas de la existencia de esto, de todas las veces en las que esperé un mensaje o una llamada y lo único que obtenía era terminar saliendo a fumarme un porro porque tú no aparecías. Mi habitación es testigo de las noches en las que esperé por ti, en las que no dormí por pensar en ti, en las que prendía un canuto con la esperanza de que regresaras queriendo ser mi única droga, pero nunca volviste y me cansé de esperar llorando y dañándome los pulmones, nadie más salvo cuatro paredes saben de esto y te lo estoy contando, pero probablemente jamás lo sepas, como tampoco sabes lo mucho que te amé y que aún te amo, y que aunque me dolió la vida y el alma como nunca antes, por fin te dejé ir querido amor de mis días.





