En un afan por safarte de lo que juntos habiamos logrado, el tiempo egoistamente se cruzó una noche en nuestras vidas de una manera intolerable y filosa como las cuchillas que se van clavando dolorosamente en las venas. He pensado que este rodeo que tanto nos estamos dando no tiene sentido, te lo digo porque en una noche, cuando la capa que arropaba mis parpados humedos se negaba a cubrir mis pupilas, me di cuenta que este camino en donde nuestros cuerpos se habían separado en realidad se fue convirtiendo en un fracaso, y tú habias tomado este tiempo porque ya no querías que nuestras almas se siguieran encontrando. Ojalá hubieras estado ahí esa noche, y entonces te darías cuenta y me responderías si de verdad mi corazón merece este rodeo que por meses me ha venido acechado.