La realidad es nuestra pintura. Y la mente es nuestro único pincel. Algunos pintan sus días de colores, otros, arruinan la pintura a golpes. Y casi nadie se pregunta por qué. Hay quienes entregan su pincel, porque es mucha responsabilidad saber el color lleva nuestra vida. Y los que cuidan su pincel, al principio van pintando muy mal, pero se dan cuenta de lo bonito que se ve el que nadie nos va arrebatar lo que tanto, nos pertenece.

















