Te juro, yo no soy de las que corren, pero tuve que escapar porque tú eras una calle sin salida. Tenías tus buenas intenciones, pero tanto que arreglar, que me vi chocando en todas tus esquinas. No me culpes si no quise entrar; eras calle sin salida y sin luz al final. Mucho sentimiento, demasiada intensidad, demasiada sal para mi herida. Noches sin poder dormir de tanta obscuridad; tuve que salvarme.
-Daniela Spalla

















