Como podre acostumbrarme si cuando el mundo se venia abajo, tu estabas ahí para levantarme. No soporto esta herida. No acepto que no seas el faro que siga iluminando mis días. Me aferro a la terquedad de pensar que esto es una pesadilla. Te extraño muchísimo. No sé como hacerte volver ni tampoco si querrías. Quererme.
Álex Hernández.













