Ayer por la mañana perdí a mi gatita, esa pequeña ladrona de comida y corajuda. Recuerdo cuando era una bebé y no podía comer croquetas como me levantaba cada 4 horas a darle su leche, también de la vez que se comió el pollo y nos dejó sin comer ese día.
Te encontramos en la calle, te habían atropellado, no se como si tu solo ibas a la banqueta que hacías en la carretera, tu cuerpesito todo deformado te aplastaron con un carro y no les importo dejarte tirada, con tus pequeñas tripas saliendo de tu cuerpo, tu carita toda deforme, tu ojito que se salió de tu rostro, que cruel es el ser humano al matar e irse como si nada pasara, tu cuerpiyo quedó todo irreconocible, tenía la esperanza que no fueras tu, pero vi esa orejita mocha y mi mundo se destruyó, si eras tu esa pequeña gatita.
Soñé contigo, que salias de un pozo, te sacudidas tus pelaje y te ibas corriendo a jugar como siempre te gustó, en ese lugar encontraste a la perrita que muchos años antes de ti, nosotros ayudamos y le dimos un hogar, cariño y comida, ella venía por ti, para irse las dos juntas, aun mejor lugar, donde el odio de los humanos nunca las va a alcanzar, mis niñas las dos, las extraño mucho.
Dejaste a tu mamá Tonchi aquí, a tu niño, preguntado donde está su gatita, que otra cosa podíamos decir, más que te fuiste con Santa junto con esa perrita que muchos años antes cuidamos.
Te voy a extrañar mucho Tonchita, ya no tendré quien se coma el pollo, quien esté de vaga en la casa pero se que te encuentras en un lugar mucho mejor que este.
Por favor no te olvides de nosotras y ven a visitarnos si quiera en los sueños.