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×
Luna llena,
noche obscura.
Ninguna nube,
ninguna estrella.
Las sombras
comienzan a
salir
cuando el resplandor
de la luna
comienza a brillar
y a iluminar
en lo alto del cerro.
Pero tan rápido
cómo se alza
la luna
las sombras
la devoran;
tragándose la toda,
tragándose su luz
sin escupirla.
×
¡Qué obscuro
está aquí
en el cerro del 4!
Las hojas de papel
tiemblan,
pero no hay viento
que las haga
mover.
×
Otra vez más
¡Qué obscuro está aquí!
Las antenas
han desaparecido.
Su luz roja
parpadeante
ya no parpadea.
Las luces visibles
del cerro
ya no son visibles
para ningún alma...
para nadie.
×
¡Qué obscuro está aquí!
¡¿Qué han hecho
las sombras?!
Se han apoderado
de nosotros.
La música del
infierno
comienza a resonar
en mis oídos:
inundando el aire,
la noche,
las sombras
y su obscuridad.
×
La cruz roja
de la parroquia
en medio
de la avenida
y en lo bajo
del cerro
ya no resplandece.
Ya no ilumina
a nadie.
Los carros que circulan
por la larga avenida
no se han detenido:
han desaparecido.
El único ruido que
se escucha
es el de la noche
y sus sombras que
gobiernan en medio
de la oscuridad.
×
Otra vez más
¡Qué obscuro está aquí!
Un rayo de luz ilumina
un rincón en mi alma,
pero solo es en mi alma
y no fuera de ella
en lo externo.
×
¡Qué obscuro está aquí!
Permanezco sentado
entre la bruma.
La azotea en dónde estoy
no me protege de nada.
Un paso malo,
caigo en el abismo
y me muero en lo negro.
A espaldas de mí
el panteón está detrás de mí;
en otras noches
sus cruces eran visibles
en lo alto de las viejas
y abandonadas tumbas.
A mi izquierda los postes
de luz y las lámparas
han desaparecido.
Desaparecido con su
luz de mierda
dejándonos solos
al igual que la luna.
×
Otra vez más
¡Qué obscuro está aquí!
A mí derecha no hay nada.
Y enfrente de mí ni una luz,
ni siquiera fugas que
me ilumine.
×
¡Qué obscuro está aquí!
Los mounstros,
las criaturas
y las almas de la noche
están aquí pisando
y gobernando con su terror.
Caminando entre las calles
y la obscuridad
qué ahora les pertenece.
Mientras todos
¿quién sabe en dónde estén?
Mientras tanto yo permanezco aquí
siendo testigo de lo ocurrido.
Mis ojos viendo
y mis oídos escuchando;
el terror y el clamor de
las sombras.
Esperando que la luz
de la luna
vuelva a nacer en medio
de la oscuridad.
Por lo tanto espero,
esperaré
y seguiré esperando
en las tinieblas
y en las sombras
a que la luz y la luna
vuelvan a surgir.
×
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