Deja que...
Deja que me pierda en mi mente y no me hables ni trates de salvarme que estoy huyendo de la destrucción y me refugio entre los escombros de mi mente.
Deja que me quede ahí y no trates de sacarme de mi letargo ni recorras las manecillas del reloj para que vea lo tarde que es y salga de mi escondite que lo único que harás será que crea que soy un viejo ya.
Deja que duerma años enteros y no me despiertes para mostrarme las estrellas, las nubes y las flores que muy en lo profundo de mis sueños y pesadillas sabré inventarlas.
Deja que me muera protegido en mi propio abrazo, que mi piel se desintegre y que mi mente se eleve al cielo como una burbuja en cuyo interior voy durmiendo, soñando, escondido y perdido.
Deja que el mundo gire y que los días y años, los siglos y milenios borren para siempre mis miedos, mis virtudes, mis sonrisas, mis lágrimas, mi alma, mi sangre, mis cabellos, mis ojos, mi yo. Que el olvido me devore, que la eternidad me haga una célula más de ella.
Deja que me vaya.









