Recuerdo no poder creer lo que estaba viendo. Parecía tan simple, pero las cosas se distorsionan a tal punto, que casi no te das cuenta cuando estás en medio del desastre. En #TheGuilty, el responsable de una línea de emergencias recibe cientos de llamados diarios, pero un último contacto al cierre de su turno lo llevará a enfrentarse a un caso incierto. De ahí en adelante todo queda atrapado en un ambiente que reduce sus dimensiones, aprieta, se vuelve claustrofóbico. Como espectador, sólo acompañas al telefonista, escuchas voces desesperadas desde su contraparte, mientras se detona la imaginación. Los sonidos al otro lado del auricular contagian la angustia, la violencia, la preocupación, la poca claridad sobre lo que ocurre. La forma en que se desarrollan los sucesos es desconcertante para quien observa. No hay más que mantenerse conectado. No hay forma de entregar directamente la anhelada ayuda. El pánico domina una conversación que en cualquier momento puede interrumpirse abruptamente. La sensación de urgencia con que va creciendo #LaCulpa es directamente proporcional a la impotencia de sentirse encerrado, sin herramientas, ataviado por errores pasados y previo a un inminente juicio de parte de terceros. El manejo de tensión que hace #DenSkyldige es para romper los nervios, a la vez que te golpea una y otra vez con revelaciones que son baldes de agua al borde del congelamiento en la espina dorsal. Una obra danesa que cobra nuevos significados con cada paso que da y concluye dejándote exhausto, pero con la satisfacción de haber presenciado una pequeña gran muestra de lo que es la artesanía cinematográfica sin más artilugios que una buena historia. https://www.instagram.com/p/BxU9E-HDEaL/?igshid=iy6jfw32xaif









