La buena noticia: he encontrado un depa en Cancún. La mala: no tiene aire acondicionado. La otra buena: me queda a 8 minutos en bici de la oficina (y me siento súper triunfadora, la neta). La otra mala: llevo dos semanas dándole una shaineada, en lo que llegan mis muebles de allá de la capital. La mejor: está junto a un parque, veo la copa de los árboles desde la ventana de la recámara y los escucho sisear cuando sopla la brisa. El plus: tiene cuarto de visitas. A ver, ora sí. ¿No que no tronabas, pistolita? Así sí baila m'hija con el señor.






