Se lo hacen a los humanos; se lo hacen a los no-humanos… Entre nuestros hermanos perros y gatos hay una epidemia también de enfermedades asociadas a la ingesta de alimento industrial. No hay fiscalización. Nuestros familiares, nuestros seres queridos, están comiendo veneno. Tóxicos por los químicos que le añaden con otros fines que nutricionales: para dar color por ejemplo o para que duren en los estantes de la tienda. Tóxicos también por los efectos en general de los ingredientes animales en mamíferos (hay mucha literatura sobre humanos, y la hay sobre perros y gatos); responsables de las mayores males sanitarios de esta época. Un gato es marcadamente afortunado si no contrae en sus primeros años alguna enfermedad renal, u otras. Mueren prematuramente. Es un escándalo. Tenemos que ver esto. Hay que legislar, y para ello antes la gente tiene que definir públicamente el problema: estudiarlo y comentarlo. Derecho a Saber, en un sentido profundo. Un derecho que tienes por nacer, a conocer. Nadie puede negártelo. Practiquémoslo y normalicémoslo. Optimicémosnos. Escurrámonos en el ámbito de la legislación con nuestros temas: con nuestra definición de los temas. Solo con información. Luego me preguntas qué quiero cenar esta noche. Para sacar a la Industria del Estado, en este planeta confesionalizado en Dinero y Avaricia e Hijaputez, solo hace falta sentir la información; experimentarla. Nadie puede hacerte comer un muslo de pollo si tú contextualizas ese muslo de pollo debidamente, conociendo desde el inicio el proceso de ese ser; y haciendo uso de tus herramientas empáticas para ello, para llegar a la verdad del fenómeno. Conocerlo íntimamente, directamente: no a través de dibujitos de animalitos felices de artistas mediáticos de la Industria. Cámaras en streaming, y el link en el etiquetado. Propiciar el debate desde las instituciones públicas on- y offline , propiciar el análisis; y propiciar la introspección. Es un debate sobre moral, sobre violencia entre hermanos, hermanos de todas las especies. Solo necesitamos para empezar los datos crudos y vivos, las imágenes de los animales; y los estudios sobre implicaciones de incluirlos en la dieta. Para terminar con la tiranía de la Industria se necesita una toma de conciencia: cada individuo debe colaborar para este nueva contextualización desde cada interior. Ahí nos encontramos. Salvar el planeta y a sus gentes es equivalente a estudiar nuestra naturaleza más íntima. Este conocimiento es el motor y la fuente de toda la energía e información necesarios.