No quiero ser dramática, pero lo voy a ser. Porque lo soy por naturaleza, porque así nací, porque está en mí. Y tal vez estoy llevando esto a un extremo innecesario, que es necesario. Si te digo las cosas te prometo que no es por ti, porque quiera que sientas algo o me entiendas. Lo hago por mí, porque me lo debo.
Muchas veces pienso en que no tienes ni idea de lo que significas para mí, ya que no te lo he dicho, pues nunca hablamos de esas cosas. Jamás. El tiempo me ha llevado a conocerme, a conocerte, a conocer a más gente pero aún así, sigues siendo tú. Muchas veces tú. Eres un montón para mí, pues fuiste quien me hizo sentir; sentirme atractiva, que yo era capaz de gustarle a alguien. Me tocaste, te toqué, nos sentimos, nos hicimos y deshicimos, me hiciste sentir deseada. Por eso sé que me vas a gustar para toda mi vida.
Te veré a ti o a tus fotos sin más remedio que un cosquilleo sinsentido en el estómago. Me gustas, me vas a gustar. Me gustan tus ojos cuando me sonríes, me gustan tus labios, me gusta tu cabello, me gusta tu sonrisa, me gusta tu complexión, me gusta tu estatura, me gusta cómo me haces sentir, me gusta la espontánea conexión, me gusta la camadería definitiva, me gusta tu delgadez, me gustan tus brazos, me gusta que eres mucho más fuerte de lo que aparentas, me gustas porque sé que te gusto y porque me va a poder por siempre.
Y aunque lo niegues, te aseguro que me va de más.
Los últimos años hemos jugado pretendiendo, sabiendo, asegurando que soy tuya. Que me puedes hacer y deshacer cuando quieras, como quieras. Y por mucho tiempo yo también me lo creí. Me creí que era tuya, sin más. Pues, una vez más, fuiste la primer persona que simplemente me hizo ser.
Ahora sé que eso está de más, porque me topé con la persona que me hizo sentir que yo no era alguien a quien esconder o negar. Descubrí que soy alguien a quién amar.
Encontré a quien me ve de la manera en la que siempre anhelé que me vieras. Sin miedo te lo digo.
Te digo que me voy a liberar de ti. Porque mi vida debe empezar a ser mía, porque fuimos un error, porque somos un error. Y no quiero que lo seamos más. Te mereces un amor pacífico, fiel, sincero. Te lo mereces tanto como yo.