¿Agradecerle? ¿De qué he de agradecerle? No puedo más que guardarle desazón. Se agradece a quien te cuida, se agradece a quien te ama, a quien te guía y no te deja perderte más en tu propia mierda. ¿Agradecerle a ella? ¡Ja! No puedo más que odiarla entera, de pies a cabeza; maldecirla, aborrecerla, desear que cada día se tropiece entre sus propias piernas, que se encuentre con otra alma podrida como la de ella, que le otorgue la asfixia y la muerte en vida - misma que me dio a mí-, que le apague su sol y deje caer agua en su tristeza hasta convertir en fango sus penas y ahí, hundirla , enterrarla, dársela al olvido para que sea tragada sin clemencia. Me piden que la mire con compasión, y en ese momento de rotura ¿ella se volteó a mirarme así? Confíe en ella, le otorgué de mí el único retazo que quedaba de fe... Ahora camino sin alas, aquellas fueron arrancadas mientras me abrazaba, poco a poco las fue separando de mí, le di mi alma y el poder de padroteármela, no puedo más que desearle ya no la muerte, sería más que un castigo un regalo para su vida que ya es bastante miserable. Le deseo la vida que se afianza al ego enfermo, esa que está llena de miedo, le deseo la vida embriagada de carencia, una noche sin día, una mano que defrauda, un tipo que le corte mis alas -las que me quitó para cubrirse los huesos de su espalda-, un hombre que la guíe al mismo infierno al que a mí me llevó. Y aunque hoy tome en mis manos este filoso puñal y con lágrimas en los ojos y el espíritu invadido de rabia le esté deseando una vida llena de vacío, no puedo más que clavárselo en el pecho, no puedo más que atravesar su corazón con la frustración de mi lamento, no puedo más que observar cómo me mira, mientras se va muriendo. 'Te odio, te odio, te odio... Has sido mi peor espejo...'
-Nékir. Demonio que libera a mi ego.




















