Hoy se cumplen tres años de tu partida, sigues haciendo falta como el primer día. Hoy el cielo se nublo a medio día y comenzó a llover, me recordó aquel día en el que te fuiste de mi lado, pues había amanecido bien, pero a las 3:15 p.m. en mi alma comenzó a llover tras escuchar que habías partido, nadie me lo advirtió, no vi venir esa tormenta tan dura de vencer. Desde ese día vivo con goteras en mi ser, que aún no logro remediar. Te extraño, papá, y me duele tanto que no estés aquí para ver cómo lucho por ser esa mujer que tanto te gustaría ver en mí. Un abrazo y beso hasta donde estés.