Luego de años de trabajar con Diego en torno a su obra, hice el texto de sala para su segunda exhibición individual, que se realizó a fines del 2020. La premisa autoimpuesta fue lograr acercar al espectador a la obra de manera creativa y sencilla, sin restringir el acceso a sus intereses de investigación desde el arte, para poner en contexto su abordaje:
Las manos dan forma o deforman la realidad; crear y recrear en una búsqueda cíclica e infinita, el eterno retorno1. Cocer el fruto de la tierra es un ritual sanador del espíritu, que le da sentido al vacío ilusorio, un momento sagrado de trance, de choque y fusión de energías, de liberación y depuración del espíritu. El paso del agua irriga la tierra, la fecunda y la ablanda. Al transmutar en una pasta que cocida a fuego lento se vuelve un objeto, que si es hueco le da forma efímera al aire, es hacer conciencia de los cuatro elementos2 y las cuatro direcciones3.
Este abordaje que se conecta con lo ritual desde una perspectiva fenomenológica4, se escapa de ser algo encomendado al Dios de los vacíos5 y más bien, es un rito que libera la tensión, los dedos revientan agujeros cuál burbujas entre el barro húmedo, para que pase la luz y se ilumine, para que pase el viento y refresque y haya eco y acústica y música y también sea contenedor y vertedero de toda materia cuyo estado le permita fluir, catarsis del universo, el arte de la tierra6.
Un hoyo negro absorbe la luz para convertir la materia, en cascara con agujeros vivos como poros a gran escala, para que todo, lo que está de paso, transite como los ánimos del ser y del cuerpo. Antes de realizar el ritual de la wasichina7 en la madre tierra, hacer casa, se le pide permiso para iniciar la minka8. Una casa para que habiten los cuerpos y los espíritus, los elementos, la oscuridad, la luz, la sombra, el sonido, el ruido y el silencio. La tierra pasada por agua, viento y fuego, fecunda, alimenta9 y abriga, la vida es el éter10.
Julia Coronado Pin
(30-11-2020)
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1. Representado en la antigüedad en la autofagia del Ouroborus, “Todo es uno”(Cleopatra la alquimista), Quetzacoatl, Venus y los solsticios, “Como es arriba es abajo” en el Hermetismo, el Ying y el Yang, el devenir de los días y las noches.
2. Alusión a la antigua acepción de los cuatro elementos de la naturaleza antes de que se desglosen a los elementos químicos.
3. Direcciones cardinales, las cuatro direcciones del universo en Nahuatl, la Chakana(escalera de cuatro lados).
4. Fenomenología desde la mirada de Husserl. Psicología descriptiva, la estructura de la experiencia subjetiva descrita y entendida en sus propios términos.
5. Dios de los huecos o Dios tapa-agujeros: ante los vacíos del conocimiento, se atribuye lo ininteligible y lo inexplicable a una deidad.
6. Alusión al Landart que toma materiales de la naturaleza.
7. En quechua, ritual comunitario ancestral para erigir una casa.
8. En quechua, actividad comunitaria de beneficio colectivo o intercambio.
9. Técnica ancestral y ritual para preparar los alimentos enterrando la olla en la tierra sobre leña.
10. Para los griegos, la quinta esencia, el aire más puro, el que respiran los dioses; para los alquimistas incinerar (como al quemar palo santo o hierbas para purificar el aire) o el nombre de la sustancia con la que se fabrican los cuerpos celestes.