Management en el Imperio Romano
Hace algún tiempo tuve el honor de conocer a Antonio Ortega, uno de los gurú de RRHH de la actualidad, (no todos van a ser americanos) y de leer uno de sus libros. Reconozco que su lectura, ha sido todo un “regalo para la mente”. Me refiero al libro “La antigua Roma, valores para el éxito empresarial”.
Antonio Ortega, nos plantea el interrogante de por qué nos obsesionamos con mirar al futuro para buscar soluciones innovadoras en lugar de mirar el pasado? y como prueba de ello pone a los antiguos romanos, que fueron una empresa exitosa, con una competencia atroz y con unos valores muy bien definidos que marcaban una cultura muy fuerte que fue la que impulso el éxito de su imperio.
Hablamos hoy en día del constante cambio en que están inmersas nuestras empresas, pero pensemos en el cambio que se tuvo que producir en una aldea en el año 273 a.c. para transformarse en Roma y todo su imperio. Roma nace de la fusión entre tres tribus a modo de asociaciones corporativas que se unen para ser más eficaces, más eficientes y tener más capacidad de defensa y de ataque. Vemos una planificación en hacer las cosas. Roma se expande por Italia, España, norte de África, Galia, Macedonia, Grecia, Egipto hasta Constantinopla. Nosotros hablamos ahora de competencia en los mercados, pero nos imaginamos la competencia que habría entonces disputándose el mercado del Mediterráneo?
Pero lo que cambió Roma fue el espíritu de la organización, “Valor en la acción, sabiduría en la decisión”, (valores corporativos) es lo que se esperaba que hiciera cualquier romano a lo largo de toda su vida.
Los romanos, fueron capaces de conseguir que todo su pueblo, asumiera esos VALORES gracias a una MISION clara y precisa que ilusionaba a la gente, con una CULTURA fuerte al actuar todos con comportamientos parecidos ante situaciones similares, y con una ESTRATEGIA diseñada para hacer posible esos valores.
Virgilio, nos cuenta en su Eneida los valores de los romanos: imponer leyes de paz, conceder tu favor a los humildes y abatir con valor a los soberbios. El pueblo romano, era un pueblo ambicioso que aprovechó todas sus oportunidades, y adquirió competencias nuevas. Tenían un estilo de liderazgo próximo, cercano a los soldados, con una fuerte agresividad, gestionaban el negocio (batalla) calculando y asumiendo los riesgos. Hacían una fuerte apuesta por el talento, comprometiéndose con la generación de los líderes. Tenían establecido un plan de carrera, que empezaban con tribunos leves, ediles, pretores, censor, y cónsules en función de los méritos que habían conseguido en el ejército. Se hacía carrera basada en la formación en el puesto y en la meritocracia. Y se compaginaba toda la vida estas dos funciones militares y civiles, estableciendo así una responsabilidad social corporativa.
La decadencia de Roma aparece al cambiar los valores, y al prevalecer la individualidad frente a la organización, el líder frente al equipo.
El libro acaba con una invitación a la reflexión para ver si nuestra empresa, tiene definida una cultura corporativa, unos valores, y hasta que punto los equipos los comprenden y los comparten. Invitación a una reflexión cada día más necesaria.