Vagabunda intelectual...
Dicen que la mejor manera de empezar a escribir es darte 15 minutos al día, ser un buen lector lleno de curiosidad e impaciente por plasmar pinceladas de creatividad en un papel, también dicen que para escribir y que esa escritura funcione tu obra debe hablar sobre algo conocido, algo sabido ¡DEMONIOS! y ¿si no conozco nada? bueno es obvio que he de conocer algo, después de todo no llevo en este mundo unas cuantas horas, pero qué gran hazaña puedo contar si en mi opinión la vida comenzó hace unos cuantos meses atrás, por mucho estoy hablando del año pasado. Caminando por la calle, rumbo al trabajo, en casa, durante el baño, a la hora de la comida, en cenas con amigos o en el momento de ocio total tengo esta interrogante que me aprisiona y me atormenta constantemente ¿QUÉ SABES TU DE LO QUE PASA A TU ALREDEDOR? ¿QUE LE PUEDES CONTAR U OFRECER AL MUNDO QUE PUEDA SER RELEVANTE AL MENOS PARA UNA PERSONA? parece una subestimación, desecharé el parece y lo diré como una afirmación, me subestimo, pero por qué no hacerlo, siento que estoy en pañales, me rodeo de personas que han visto tanto, han hecho tantas cosas, claro he de aceptar que me doblan la edad y suena un tanto injusto, pero todas esas historias, experiencias despiertan en mi una sed insaciable por probar algo de eso y no quedarme con el antojo como un vagabundo pasando fuera de un restaurante observando a los comensales deleitarse con deliciosos platillos, soñando despierto en algún día estar en ese lugar pero no saber cuando, como o qué hacer para lograrlo. Yo quiero escribir, pero las condiciones que expuse en un inicio me bloquean y me siento limitada, amputada de conocimiento y me derroto por dentro sintiendo una angustia que me refleja en una ignorancia, conformismo y decepción hacia mi persona.
Esa vagabunda miedosa y soñadora dentro de mi es como una cicatriz que sigue doliendo como el día en que esa herida se hizo parte de mi, de mi cuerpo, ¿debería de no tener miedo? , eso es lo que dicen ¡Atrévete! parece frase de libro motivacional y solo “Dios” sabe como odio esos textos. No queda más que atravesar esta realidad y atravesarme a la par, vivir la vida y esperar sin esperar…
J.












