Baby, extraño los polvos al frente al parque, que me muerdas, que me arañes, que me marques ♫
Dos mil dieciseis.
seen from United States
seen from China
seen from United Kingdom
seen from Netherlands
seen from Türkiye
seen from China
seen from Uzbekistan
seen from China
seen from Azerbaijan

seen from India

seen from Yemen
seen from Japan

seen from Germany
seen from China

seen from United Kingdom
seen from Netherlands
seen from Yemen

seen from Morocco
seen from Yemen

seen from United States
Baby, extraño los polvos al frente al parque, que me muerdas, que me arañes, que me marques ♫
Dos mil dieciseis.
#ink #dosmildieciseis #kulikgada #ajajaja @elmesa22 (en Santiago, Chile)
dos cero uno seis
04/01/2017
La verdad el 2016 me mantuvo en chinga todo el tiempo. Me mantuvo a la espera cada maldita emoción que vendría a asfixiarme después. No tenía tiempo ni forma de tomar aire frente a las emociones abrumadoras que presionaban mi garganta viéndome a los ojos. Justo cuando dejaban de presionar tan fuerte y pensaba que podría liberarme para tomar aire, resultaba sólo un engaño presionar con más fuerza. Este año, a pesar de ser el vigésimo que piso en la tierra (la edad es relativa), ha sido el más importante porque me hizo enfrentarme a la persona que hasta ahora había sido mi peor represor. Este año Mariana me abofeteo por todo lo que le había reprimido sentir y para desquitarse no me dio un momento de paz en el que no experimentara una emoción nueva e imposible de entender. Este año por fin tomé la decisión de soltar peso innecesario sobre mis hombros desde hace años, de tomar decisiones que me harían moverme del estancado pantano donde sabía que no me gustaba estar y confirmé nuevamente a quien debo mantener cerca.
Pero, sin dudarlo un segundo, lo más importante que me sucedió este año fue un alguien que me hizo enfrentarme a mí misma mientras se enfrentó a mí. Es cursi y soy un cliché andante por decirlo pero no es nada mas que la forma más realista de reconocer que un alguien cambió todo y se adueño de mi año.
De forma soberbia y arrogante, como suelo ser más de lo que me gustaría admitirlo, subestimaba lo que enamorarme podía causar en mí. Subestimaba todo en lo que podía convertirme y hoy en día la vida vuelve a reírse de mí para que deje de hacer planes que al chiflado universo le valen un pepino. Yo sé muy bien lo idiota que es de mi parte creer que conocía todo lo que una persona podía sentir sin haberme enamorado, pero no es tanto que creyera saberlo todo sino que sólo sentía desesperanza por ser ese bicho extraño que no podía sentirse de esa forma, o bueno, un bicho al que no le había llegado la hora. Y vaya que tanto el año, cómo la vida, cómo la otra Mariana se encargaron de decirme que había llegado mi momento y me lo dispararon en forma de pelotón de fusilamiento.
Nunca en mi vida había sentido tantas cosas, ni siquiera en los peores y mejores momentos que puedo recordar. Nunca en mi vida había sentido tantos nervios, había esperado con tantas ansias ver a alguien, había sentido tanta felicidad, tantas ganas de estar tan cerca de alguien, tanta admiración, tantas ganas de descubrir qué esconde una persona, tanto placer, tanta pasión, temblores, mariposas en el estómago y nudos en la garganta incontrolables, tantas ganas de solamente ser yo con una persona a la que parecía parecerle interesante hasta la mas grande estupidez inservible que yo dijera.
Pero de la misma forma, tampoco había sentido nunca tantos arrebatos que cruelmente formula nuestra mente y nuestro hígado y tantas ganas de llorar desesperanzadamente. De corazón ofrezco disculpas a los amigos que sermonee de forma dura e ignorante sobre lo estúpidos que me parecían los celos o permitir ciertas conductas en nombre del amor. Fui soberbia al pensar que no podría yo estar en el mismo lugar al sentir todo lo que estaba sintiendo. Sentí ira, celos, tristeza. Sentí mucha, demasiada tristeza. Por primera vez en mi vida sentí que algo importante se había roto dentro de mí. Una vez más recibí un “te lo dije” por parte de la otra Mariana que creía ser demasiado fuerte como para sentirse enferma de tristeza.
Este año sentí tanto, más que en toda mi vida. Y entre todo eso, sentí y siento tanto amor que a veces creo explotaré en pedacitos.
Y sentir tanto, sí, puede ser exhaustivo. Aunque en mi caso gran parte del cansancio no tiene que ver con sentir sino con formular pensamientos tóxicos y autodestructivos. Todo-el-maldito-tiempo. Y lo que es dañino es que la mayoría de esos pensamientos tienden a basarse en teorías hipotéticas generalmente infundadas. No considero que ser una persona reflexiva, sensible y analítica sea un defecto, todo lo contrario. Aprecio enormemente a las personas que son de esta manera, sin embargo sé desde hace mucho que a veces es más importante dejar que las circunstancias fluyan cómo deben hacerlo sin buscar ejercer control sobre ellas y finalmente empiezo a llevarlo a la práctica poco a poco, fluir. Dejar que todo ocurra, sin dejar de tú ocurrir confiando en que estás en donde debes estar y cualquier fuerza superior en la que creas es lo suficientemente sabia para ubicarte correctamente espacial y temporalmente.
Esta joven pero inmensa persona, me dijo un día con otras palabras que cometía muchas estupideces, era consciente de ello y aunque trataba de no hacerlo continuamente, tenia sólo diecinueve años y sabía que seguiría cometiéndolas. Esto, a mí me pareció ridículamente sabio y quedó grabado en mi mente porque yo necesitaba escucharlo, repetirlo en otros momentos y decirme algo así: “Tienes veinte años, corre a cagarla de formas históricas y rompe récords en cagarla de las formas más creativas, no vas a poder evitar hacerlo”. Mi miedo a cometer errores no desaparecerá de la noche a la mañana pero voy caminando poco a poco hacia un lugar en el que no todos los errores me importen demasiado. Y voy caminando hacia ese lugar saludando a personas, cantando, hablando sola en voz alta, a veces corriendo, a veces muy despacio.
Sentir tanto también me dejó aprender mucho. Aprendí y sigo aprendiendo cosas que no sabía existían dentro de mí o que me hacían falta. Empiezo a hacer las cosas que me nacen o dan felicidad instantánea sin que otros las aprueben o sin esperar a cambio lo mismo. Un amigo una vez me dijo que nadie tiene una mente tan abierta cómo supone tenerla, y es cierto. Aunque yo presumía de tener una mente extraordinariamente abierta me di cuenta de que hay muchas cosas que todavía me cuesta trabajo entender y aceptar, pero quiero hacerlo. Me di cuenta de lo difícil que es para mí confiar no en otra persona, sino en mi misma, en lo que soy y lo que siento y serle fiel a ello. Descubrí que incluso algunas distancias no tan grandes dentro de la ciudad pueden pesar lo que un elefante y también pesa inmensamente no coincidir en horarios o no tener espacios libres para verse. Vuelvo a ver lo frágiles que somos los humanos y lo frágil que es el amor, no se coloca por arte de magia sino que hay que querer también lo que es tedioso y aburrido y sucio. Por primera vez vi la amplitud de mente y corazón que puede llegar a necesitarse para perdonar y para confiar en que tus decisiones son las correctas, después de tener que tomar la decisión más difícil en mi vida. Voy aprendiendo cómo se quiere y qué es para mí este concepto que nuestro mundo adora abordar sin tener absolutamente ninguna verdad absoluta, el amor. Prefiero quedarme con lo que voy encontrando que para mí significa.
Y buscando esto que significa el dar o recibir amor, me pongo a pensar en mi postura también ante todo lo que se aproxima. Veo gran parte de lo sucedido en la dosmilésima décima sexta vuelta al sol del planeta Tierra según la convención después de Cristo y sí siento miedo por lo que ha sucedido y lo que sucederá. Muchos eventos ocurridos este año me dieron mucho para pensar y discutir. Hubo y hay mucho que pensar sobre Trump, la crisis y genocidio de los refugiados, las elecciones en México, el Brexit, los acuerdo de paz en Colombia, los ultrajes que siguen existiendo hacia el género femenino en nuestro país y en el mundo, la alarmante alza de grupos como el Frente Nacional por la Familia, la alza de grupos promotores de odio tan cínico y sincero, cortinas de humo sombrías que obstruyeron nuestra mirada hacia donde tenía que dirigirse. Todo es alarmante, una crisis innegable y es casi imposible mantener la mirada alta con tanta vergüenza que sentir por permitir tanto. Busco, busco y trato de recordar a las personas que conozco que son mejores que el pánico y la apatía que nos acecha a todos. Son muchas.
Tarde pero seguro, durante las carentes de entusiasmo fiestas decembrinas no había encontrado un momento de inspiración suficiente para escribir sobre el año que concluyó, pero hace tres días la persona que se adueñó del mismo me la regaló a montones y finalmente me senté a hacerlo.
Gracias dosmildieciseis, por las playas oaxaqueñas, por tanto baile, por tanta música, por Guanajuato y Real de catorce, por los conciertos, las reuniones con amigos, el teatro, por las pocas horas de sueño, por las personas viejas, las personas nuevas, por LA persona, por hacerme sentir tanto porque para eso giramos alrededor del Sol.
Porque la compañía ... #FinDe #DosMilDieciseis #AhiVa #ComoNoQueriendo (en Mexico City, Mexico)
#coleccion #Tobilleras #dosmildieciseis . #Prepárate por que te vamos a #sorprender con todo lo #nuevo que estamos #diseñando #paravos #TODO de la mano de #BijouFashionJeSs 🎀💞🎁😍 (en Asunción, Paraguay)
Social Media Marketing para 2016
Social Media Marketing para 2016
Si esperas una entrada de previsiones, tendencias o propósitos para este año que acabamos de estrenar ya puedes ir cerrando la pestaña del navegador. Si esperas las palabras de un gurú super-influenciador tampoco estás en el sitio adecuado, no hace falta que pulses el leer más, no encontrarás lo que buscas. De hecho no voy a decir a nadie lo bien o lo mal que lo hace, simplemente quiero mostraros…
View On WordPress
Ámbar Antara Nightlights! #firstlooknewyear #newyear #dosmildieciseis #antara #ambarlights #instacool #serieambar