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"I bought ice cream!"
Se supone que ese sería un dia lleno de diversión pero para ella no era sencillo sonreir cuando un par de meses atras había perdido al unico pariente al cual ella consideraba familia, el lo había dado todo por ella inclusive su vida, le salvó la vida cuando ella más lo necesitaba, no había muestra mayor de amor que esa.
Los ojos de Davina se abrieron ampliamente al escuchar la palabra HELADO, ese claro que era una de sus debilidades, por Dios tenía 18 años, a esa edad no existía nadie sobre la faz de la tierra que no apreciera un buen helado. ¿Sería este el caso de Davina? bueno todo parecía indicar que su dia estaba a punto de convertirse en un dia merecedor de ser vivido, haciendo un intento sobrehumano la chica se sentó sobre la cama esperando que la persona llegara hasta su habitación.
❝Estoy en el mismo sitio de hace una semana…❞
Había una razón por la que Elhara no solía tener muchos amigos, y ésa era precisamente por momentos como éste: detestaba la idea de ver a alguien que le importaba hundido en la tristeza, y ella sin poder hacer nada excepto mirar y tratar de ayudar un poco con pequeños intentos, como el ir a comprar helado al salir de clases. Cuando lo pensaba así, se sentía bastante tonta, pero intentó convencerse de que hacer eso era mejor que no hacer nada. Dejó las llaves colgadas junto con su bolso en el perchero cercano, y con pasos cautelosos avanzó hacia la cocina, como si temiera que el ruido de sus zapatos contra la madera del piso, fueran a inquietar a la chica que dormía en el piso superior. Tomó un par de cucharas del cajón más cercano y tras esto fue escaleras arriba, luego de escuchar aquella frase que le decía que, al menos, ella se encontraba despierta. Tocó la puerta un par de veces y después la abrió, asomando medio cuerpo de manera tentativa antes de animarse a entrar por completo.
--Al parecer hay una extraña escasez de helado, porque tuve que recorrer varias tiendas antes de encontrar tu favorito --Comentó en voz baja, un intento por hacer el silencio más llevadero mientras se acercaba a la cama, sentándose a un lado de la joven al tiempo que le entregaba el pequeño bote de helado y una de las cucharas. Lara recorrió la habitación con la mirada fugazmente antes de volver a enfocar su atención en el rostro que tenía enfrente, y le ofreció una pequeña sonrisa. --¿Puedo abrir las cortinas? Te haría bien recibir algo de luz solar.











