Tenía muchas ganas de leerlo por dos razones. La primera, por estar nominado para el próximo salón del cómic y la segunda porque trata el transtorno obsesivo compulsivo particular del personaje protagonista, la joven Nao. De entrada esta claro que trata un tema duro y así lo refleja, no obstante se muestran situaciones cotidianas que hacen sonreir. La obra, muestra el largo camino de entendimiento y gestión de este complicado problema por parte de Nao, terminando por las circunstancias que sea convirtiendose en un compi más de viaje, eso si, bien llevado. Dado que trata el día a día de la joven Nao, refleja la relación que mantiene con su entorno tanto profesional como personal, pudiendo disfrutar de personajes que aun sin estar diagnosticados sufren conflictos personales graves y que al igual que Nao, afrontaran y corregirán con sus propias herramientas cuando se vean en una situación límite. Vamos, como la vida misma. La historia que ha desarrollado Glyn Dillon me ha gustado de principio a fin. El dibujo es precioso y el color el justo. No se, es muy delicado. Tira pues, si queréis ya tenéis lectura.