Los zombis, tal como los conocemos, son una creación de George A. Romero. Ese es el canon que, de alguna manera, ha imperado en Hollywood desde que Romero dirigiera en 1968 La noche de los muertos vivientes. Los zombis en Romero no guardan relación con el mito haitiano, salvo en el detalle de que son muertos reanimados; pero su origen es la radiación de un satélite que cayó del espacio.
El zombi ya posee entidad como uno de los monstruos clásicos del cine; hasta puede hablarse de un género de películas. Los muchos fanáticos de los filmes y series de TV sobre zombis ignoran cuál fue el primer gran éxito que el tema tuvo en Hollywood: un largometraje que había sido olvidado durante décadas hasta que la TV lo rescató en los años 60 y volvió a ser apreciado por una nueva generación. Esta es la historia de ese filme, White Zombie (La legión de los hombres sin alma, 1932).
Parte de la razón para que White Zombie no tuviera el estatus de otros clásicos del cine de horror como Drácula o Frankenstein (ambas de 1931) es que White Zombie es un filme independiente, financiado por un pequeño estudio de cine, Halperin Productions, que formaba parte de la llamada Poverty Row, que era como se designaba a los estudios menores que operaban independientemente en Hollywood, como Monogram, Majestic, Mascot y Puritan, entre muchos otros, que ya no existen y pocos recuerdan ya.
Según indica el libro Forgotten Horrors (Midnight Marquee Press. Baltimore, 1999), de George Turner y Michael Price, la palabra “zombie” fue introducida ante grandes audiencias en Estados Unidos con el libro sobre vudú haitiano The Magic Island, de William Seabrook. El concepto luego llegó al teatro, con la obra Zombie, que produjo Kenneth Webb en Nueva York y se estrenó en febrero de 1931. Sólo se ofrecieron 21 funciones de esa pieza. Curiosamente, Webb amenazó con demandar en marzo de ese año a los productores Edward y Víctor Halperin cuando estos anunciaron que iniciarían el rodaje de una película llamada White Zombie.
La historia de los hermanos Halperin es singular. Ambos arribaron a Hollywood a comienzos de la década de 1920. Tenían formación universitaria e inclinaciones por el teatro. Juntos produjeron una docena de películas mudas para los estudios First National, United Artists y Vitagraph; casi todas melodramas. Nada presagiaba que les interesaría incursionar en el género del cine de terror.
Los hermanos tenían una obsesión: encontrar una aproximación científica a la forma de hacer cine. En pocas palabras, teorizaban sobre hallar una fórmula que garantizara en 100% el éxito de una película. Sus análisis de filmes exitosos los condujo a preguntarse por qué funcionaban en la taquilla Drácula (Universal) o Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Paramount). Los Halperin (Víctor siempre dirigió y Edward era el productor) concluyeron que los diálogos debían limitarse al 15% del filme y que el resto debía ser pura acción.
Esta aproximación a la trama también se reflejó en su manera de hacer cine. White Zombie se completó en apenas 11 días de rodaje. Víctor Halperin y Garnett Weston escribieron el guión, con la asesoría del sargento Faustin Wirkus, otrora administrador de la isla de La Gonave, frente a Haití. El presupuesto fue de 65.000 dólares, aportados por la empresa Amusement Securities Corp. y por el productor independiente Phil Goldstone. Y como estrellas del filme se contrataron a Madge Bellamy (actriz del cine mudo que anhelaba un regreso triunfal) y Bela Lugosi, fresco del éxito de taquilla obtenido en Drácula y Murders of the Rue Morgue. En algunos libros se indica que Bela Lugosi sólo recibió 800 dólares como pago por White Zombie (en el libro Forgotten Horrors se indica que fueron 500 dólares por una semana de trabajo), pero cuesta creer que, si bien era una producción independiente, el actor húngaro se tranzara por esa cifra. Madge Bellamy, por ejemplo, comentó que le pagaron 5.000 dólares por su papel, que es estrictamente secundario frente al de Lugosi.
Lo cierto es que White Zombie en absoluto luce como una película barata. Sin duda, los diálogos y ciertos aspectos de la trama han envejecido mal. Pero todavía sorprende la dirección de fotografía de Arthur Martinelli (de lejos, lo mejor de la película). El filme se rodó en los escenarios de los estudios Universal, por lo que los hermanos Halperin le sacaron provecho a los decorados de primer nivel de la empresa; el director de arte fue Ralph Berger, quien comisionó a la empresa Howard Anderson Co. para hacer los efectos especiales y los trucos de cámara, que simulaban escenarios inmensos. Por ejemplo, el interior del castillo de Murder Legendre (Lugosi) fue usado en Drácula y en El jorobado de Nuestra Señora de París.
Jack Pierce, creador del legendario maquillaje de la criatura de Frankenstein, hizo el maquillaje de los zombis en la película, así como del personaje de Bela Lugosi, Murder Legendre. Lugosi creó con Legendre uno de sus villanos más memorables. No sólo era una cuestión de maquillaje; ayudó también los acercamientos que la cámara hacía de su rostro. Legendre crea zombis a través de la magia negra para valerse de mano de obra que trabaje sin parar en su molino de caña. Pero los zombis a los que hace alusión el título del filme son seis hombres blancos, que fueron enemigos de Legendre y éste los transformó en muertos vivientes: Latour, el brujo antiguo mentor de Legendre; Von Gelder, un terrateniente adinerado; Víctor Trischer, ministro del Interior; Scarpia, oficial del ejército; Marquis, capitán de la policía; y Chauvin, el verdugo de la isla.
White Zombie, pese a sus limitaciones, probó ser un éxito en la taquilla y eventualmente, con el paso del tiempo, encontró defensores en los espacios menos esperados, como en el del músico (y ahora cineasta) Rob Zombie, quien bautizó a su primera banda con el título del filme. En YouTube es posible ver la película completa. Una curiosidad, para quienes son fanáticos del género de horror.
(Publicado originalmente el 11 de diciembre de 2012 en el blog de los Hermanos Chang).