La magia del montaje y el Efecto Kuleshov
Sergéi Eisenstein
>> CINE Y TV
El montaje podría decirse que es el momento de la realización cinematográfica en donde numerosas horas de metraje se convierten en una película. Es verdad que en los albores del cine a principios del siglo XX bastaba con filmar un solo plano para ponerle dicho título a una obra, pero lo cierto es que, como todo, el cine ha ido evolucionando y su lenguaje se ha hecho más complejo; el montaje fue uno de esos primeros eslabones evolutivos.
En su definición, el montaje es el proceso que se lleva a cabo para cortar, acomodar y pegar las secuencias y planos de modo que expresen una idea de forma coherente. Durante un rodaje se pueden filmar horas y horas de material que no siempre son relevantes o narrativamente adecuadas, sin embargo, a la hora de montar, se les da un sentido y un orden a las imágenes útiles y se suprimen las que resultan innecesarias.
Uno de los primeros cineastas que experimentaron con el montaje fue el director David Wark Griffith (a quien se le considera como padre del cine moderno y del lenguaje cinematográfico), quien puso a prueba los recursos expresivos con los que otros pioneros del cine habían estado experimentando, y en enormes producciones como lo fueron El Nacimiento de una Nación (1915) e Intolerancia (1916), hizo efectivas todas esas teorías.
Pero Griffith, quien jugó con los tipos de planos, la iluminación, el color, las transiciones, y con el mismo montaje para darle ritmo a las películas; dio pie para que otros teóricos analizaran estos recursos narrativos, más específicamente con el montaje, entre los que destacaron los cineastas soviéticos Lev Kuleshov y su aprendiz Sergéi Eisenstein.
Ambos estudiaron el efecto cinematográfico en el que por medio de la relación de tomas individuales, el espectador puede recibir un mensaje específico que bien puede afectar la narrativa de la película, o la psicología de un personaje; o dicho de otra manera, cómo el espectador da significado a una toma respecto a la que le procede de manera inmediata. Observa que esta faceta del montaje va más allá del ritmo narrativo o la sensación de movimiento en el tiempo, sino que explora la psicología del espectador.
Aquí tenemos expresado en algunas screen caps, uno de los experimentos de Kuleshov.
Podemos ver la relación de dos imágenes, la primera es la expresión de un hombre, y luego se intercala, respectivamente, con la de un bebé en un ataúd, un plato de sopa y con la de una mujer. En sí no se puede descifrar por sí sola la expresión del hombre, pero cuando la relacionamos con la imagen que le procede, adquiere un significado. En este caso podría ser hambre, tristeza o deseo. A esta relación (casi de manera inconsciente) que hace el espectador se le llama Efecto Kuleshov.
Ahora analicemos otro ejemplo, cortesía del buen Alfred Htchcock, quien también se dio a la tarea de hablar sobre lenguaje cinematográfico.
Más tarde, Eisenstein filmaría El Acorazado Potemkin (1925), una película en donde podemos ver el efecto Kuleshov y la magia del montaje en su máxima expresión. Te dejo con esta escena inolvidable de la historia del cine:
“El montaje es la fuerza creadora de la realidad fílmica y la naturaleza sólo aporta la materia con que formarla. Esa es, precisamente, la relación entre montaje y cine.” – Vsévolod Pudovkin
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