¿Han escuchado o leído alguna vez sobre el efecto mariposa? Es una teoría del caos, sugiere la posibilidad de que un ínfimo acontecimiento como el aleteo de una mariposa puede provocar un gran huracán. ¿Comprendes que las cosas por pequeñas que sean importan? Bien, tú eres mi propio efecto mariposa. Así mismo, algo tan pequeño se fue convirtiendo en algo sorprendentemente enorme a una velocidad increíble, llegaste expandiste tus alas y tu simple aleteo me dio la fuerza de un huracán que lo revoluciono todo... Podía sentir mi flujo sanguíneo circulando a gran velocidad, podía ver la energía que brotaba de tu cuerpo y sentir ese choque enérgico al tomarte de la mano, podía ver el huracán dentro de tus ojos esperando impasible para arrasarlo todo lo que interfiriera su paso; mi reflejo, en tus calmados y tiernos ojos cafés. Podía respirarte todo el día, escucharte, admirarte, amarte hasta los huesos. Empecé a escribir poesía, empecé a escribirte a ti. Te convertiste en mi mar, en mi luna, en mis estrellas y es que solo contigo sentí que realmente era yo y tú eras realmente tu, sin disimular, sin ocultar nada, sin juicios, ni vergüenzas solo tú y yo, hechos una sola vibra... Todo fue tan fluido y hermoso, que nunca creí que algo así pudiera pasarme realmente nunca creí en nada pero creí, perdona, creo ciegamente en ti. Me convertiste en un huracán, te dedicaste pacientemente a mí, me entregaste lo mejor de ti, me amaste a pesar de todo lo malo te quedaste. Eres mi paz, mi alma, mi tranquila, mi mayor deseo, mi sueño hecho realidad, lo mejor de mí siempre serás TÚ... Y aquí estoy, convertida en un desastre natural sin rumbo que poco a poco va perdiendo sus fuerzas; porque no estás. Porque sin mariposa, no puede haber huracán.