El Egocasting: el resultado tras la ecuación computadoras, consumo y educación
Una fuerza clave en el mercado, en el consumo y en la participación-acción de los ciudadanos en política y temas cívicos fue la invención de las supercomputadoras a bajos precios conectadas a Internet. Una invención que nació para fortalecer la eficiencia y la gestión de las empresas, pero que hoy por hoy se convirtió en una poderosa arma que les entrega el acceso a los citadinos y a los rurales a ser actores participantes.
Las supercomputadoras conectadas a Internet les permitieron a los alfabetizados hacer valer todos sus derechos y libertades en la red cuyos resultados fueron las modificaciones en las pautas y comportamientos de consumo. Ahora esas posibilidades también las quieren en la vida real, es decir, generar sus propias pautas de comportamientos en el consumo de política, economía y temas ideológicos que respondan sólo a sus necesidades y no a las necesidades de las firmas o los gobiernos. Consumir cultura, artículos y servicios a la carta ya son parte de lo cotidiano, por eso ahora también desean consumir política públicas a la carta que satisfagan sus necesidades individuales y sociales.
Eso es lo que hoy conocemos como egocasting, la posibilidad de los ciudadanos a elegir para aumentar su ego, sus capacidades y su poder en la sociedad. Todo ello, gracias a que las supercomputadoras les permitieron conocer el mundo, conocer y trazar su camino y darse cuenta que este país es de ellos y por eso pueden exigir.
Pero no todos los galardones no se los llevan las supercomputadoras yla Internet, sino que también las libertades públicas y el comercio exterior.
La cultura del consumo americano, la democracia y libre mercado les permitió a un número importante de ciudadanos convertirse en participantes de acción, que saben lo que quieren y necesitan. Ellos dejaron a un lado el paradigma del poblador entrometido y extraño ignorante que no es más que un simple espectador. Luego, la acumulación de experiencias democráticas en un país siempre tendrá como consecuencia que una creciente marea de gente común aspire a horizontes más altos y amplios.
Entonces, la educación segmentada y de mala calidad es un factor que alimenta una democracia limitada que le resta poder a los ciudadanos por falta de información. En conclusión, en una sociedad donde día a día se alimenta la idea que el cliente tiene la razón… hoy los clientes ciudadanos reclaman por el mal servicio prestado.
Las supercomputadoras en manos de ciudadanos inteligentes les están provocando más que un gran dolor de cabeza a la política chilena, cuyo malestar e incluso sufrimiento no pasara mientras el Estado no satisfaga el egocasting de los ciudadanos de la sociedad de la información y el consumo.









