SUEÑO DE ENSUEÑO
“Eran otros tiempos era otra la historia no existía Götze ni Manuel Neuer solo se jugaba por la camiseta como en el potrero taquito y gambeta”
“Soñar no cuesta nada, soñar y nada más”, canta Johansen.
Y cómo soñamos el mes de julio del 2014.
Porque tuvimos que soñar que Messi la rompería en la etapa de grupos para que luego metiera 4 golazos.
Porque tuvimos que soñar que era posible un gol al minuto 118 de juego para que el Fideo Di María convirtiera Vs. Suiza y nuestras lágrimas cayeran a mares.
Porque tuvimos que soñar que superaríamos la barrera de los cuartos de final para efectivamente dejar en el camino a Bélgica y ganar 1 a 0 con gol del Pipa.
Porque tuvimos que soñar que Romero atajaría algún penal para luego confirmar que atajaría dos.
Porque tuvimos que soñar demasiado para alcanzar nuevamente una final de Copa del Mundo.
Y porque aún hay que soñar para superar la derrota con los alemanes en el minuto 113 del partido.
Porque en los sueños podemos omitir a Götze, dejar a Klose en cancha, inventar un gol de Messi a 27 segundos del final y gritar campeones.
Porque en mi sueño ganamos.
En mi sueño Carlitos Tévez es titular.
Santiago Siri reemplaza al Pocho Lavezzi.
El Chino Garcé ingresa por Marcos “La Rabona” Rojo.
Masche lleva la cinta de capitán que ya no es cinta sino vincha y la luce en la frente como si fuese un guerrero. Pues lo es.
Van 85 minutos y quedan 5 más lo que adicione el árbitro.
Hay que acelerar, presionar, jugar, buscar el triunfo.
Nadie quiere ir al alargue no sea cosa que aparezca un tal Götze y nos convierta un gol.
La tiene el Negro Garay que sale jugando por abajo con Masche. Masche la toca de primera para Zabaleta que corre a toda velocidad por la banda derecha.
Santi Siri lleva la 9 en la espalda. La del Bati.
El Chino Garcé está en el área también. Sabella lo ve como el “Piqué argentino” y lo manda al zaguero de 9 para que haya más chances de gol.
LA DUPLA SIRI-GARCÉ METE MIEDO.
Zabaleta llega a la línea de fondo y tira un pase atrás hacia Messi.
Lionel pisa la pelota.
La controla.
La hace suya.
Gambetea.
Y después tira el centro más perfecto de todos los centros habidos y por haber.
Santi Siri corre hacia la pelota, el Chino Garcé se agacha casi al ras del piso y le hace piecito, impulsándolo hacia arriba y haciéndolo volar por sobre Hummels y Boateng.
Siri se eleva, vuela y cabecea la pelota que toma una comba especial y termina en el fondo de la red.
¡GOOOOOOOOOOOOL ARGENTINOOOOOOOOOO GOOOOOOOOOOL!
Santiago “el Bati” Siri acaba de convertir el gol de la victoria argentina.
Masche corre a abrazarlo y le entrega la vincha de capitán.
El árbitro pita el final del partido.
¡ARGENTINA ES CAMPEÓN DEL MUNDO!
Y es Santiago Siri quien levantará la Copa.
¿Por qué él y no Masche o Messi?
Porque Siri aún no sabe que dentro de la maleta de Louis Vuitton que ha traído Puyol, no está la Copa del Mundo.
Dentro del estuche más famoso del planeta, está el conejo de oro: Pantufla.
Pantufla es el premio mayor.
Pantufla es la gloria.
Los jugadores están sobre el escenario con sus medallas doradas acariciándoles el pecho esperando al Capitán Santiago Siri para el momento final. Ese momento tan esperado, ansiado, anhelado.
Blatter aparece en escena. Lleva a Pantufla en sus manos y se lo entrega a Dilma Rousseff.
Dilma lo acaricia y se lo pasa a Santi Siri.
El silencio se apodera del Maracaná por un instante.
Siri toma a Pantufla en sus manos.
Lo besa.
Como si besara la Copa del Mundo.
Y lo eleva al cielo.
Como si elevase la Copa del Mundo.
Y de pronto el silencio se hace ruido.
Y millones de papelitos invaden la escena.
Mientras los fuegos artificiales decoran el cielo y los hinchas argentinos lloran de felicidad.
Como lloraron alguna vez nuestros padres, abuelos o bis abuelos en 1978 o 1986.
Porque volvemos a ser Campeones del Mundo.
Porque soñar… no cuesta nada.














