Los autorretratos siempre han sido una manera de que el artista se exponga ante el observador. Que pase de sujeto pintor a objeto pintado, es decir, se convierte en un crítico de sí mismo.
En esta época nada resulta más polémico que las selfies o autorretratos en español. Un buen ejemplar de ellas puede ser tema de conversación durante semanas y un mal ejemplar puede ser la comidilla durante meses. Dejando de lado la compleja psicología que hay detrás del odio y el abuso de las selfies, podemos recordar que los autorretratos siempre han sido tema de conversación. Sobretodo en el mundo del arte cuando no todos podían tener una cámara y el acceso a una imagen perdurable del rostro propio era derecho exclusivo de los pintores. En este Top 5 mostraremos algunos de los autorretratos épicos más notables que se nos ocurren,
Egon Schiele.
Este pintor austríaco se pintó en muchas ocasiones, siendo las más famosas sus autorretratos desnudo. Protegé de Gustav Klimt, Schiele fue uno de los exponentes tempranos (a principios del siglo XX) del expresionismo. Es notable la intensidad y el crudo poder sexual que emana de sus obras. Sus pinturas “La muerte y la doncella” así como sus dibujos de mujeres, lo han posicionado como uno de los mejores artistas que nos dió el siglo pasado.
Egon Schiele. Nackt Selbsportrait. 1916
David Álfaro Siqueiros.
La fuerza de esta pintura viene no sólo de las uñas que parecen desgarrar el lienzo sino también de la incómoda posición del brazo y del hecho de que la figura de Siqueiros resalte entre un fondo gris y negro. Siqueiros se pintó en este cuadro como teniente coronel del grupo republicano en la guerra civil española. La personalidad del pintor es recordada por su radicalidad, no olvidemos su intento de homicidio contra Trotsky, pero también como uno de los grandes exponentes del muralismo mexicano.
David Alfaro Siqueiros. El Coronelazo (Autorretrato)
Rembrandt Harmenszoon van Rijn.
Otro de los grandes pintores que hizo muchos autorretratos a lo largo de su vida. Rembrandt fue uno de los grandes maestros holandeses que trabajaron en la edad de oro holandesa, sino el mejor pintor de la historia neerlandesa. Su vida, que empezó siendo exitosa y terminó en la miseria, es digna de un buen documental, no sólo por el inherente drama, sino por la plétora de personalidades con las que convivió en ese entonces. Sus pinturas son conocidas por la empatía que Rembrandt genera en ellas, su ojo humilde y sincero con el que pintó escenas biblicas y mercaderes ricos. Sin embargo, esa sinceridad también aplicaba para sus propios retratos.
M. C. Escher.
Otro artista holandés, Maurits Cornelis Escher es mejor conocido por sus obras de carácter fractal, geométrico y matemático que nos transportan a mundos donde lo imposible se vuelve posible. Amado por los matemáticos (y por nosotros no-matemáticos también), Escher logra con una precisión admirable, retratar en sus litografías, lo que los expertos se tardarían cuatro cuartillas en explicarnos. Suelen encontrarse diversos homenajes a sus obras cuando se requiere representar un mundo extraño o inclusive alienígena. Pero también Escher nos muestra uno de los ejemplos más originales (y más homenajeados) de hacerse un autorretrato.
M.C. Escher. Reflected hand with spherical mirror.
Diego Velázquez.
Este pintor español nos trae una de las pinturas más complejas no sólo de la lista sino del arte español en general. Su cuadro ha sido analizado decenas de veces, re-interpretado otras cuantas y entendido por pocos. Cabe mencionar que el cuadro difiere de los anteriores en que no se nota que es un autorretrato, a menos que sepas lo que estás buscando. Las Meninas como popularmente se le conoce, nos muestra a un Diego Velázquez pintando un cuadro que el espectador no puede ver. Así, el cuadro es sobre alguien que pinta otro cuadro, mientras que las dichosas meninas están ahí, como si no supieran que están siendo observadas a la vez que los reyes están detrás visibles sólo en el espejo y protagonistas del cuadro que Diego pinta. Y podemos explayarnos en los niveles que tiene la pintura. Sin duda, uno de los mejores autorretratos que alguien se puede hacer.
La familia de Felipe IV. Diego Velázquez.
¿Cuál es tu autorretrato favorito? Los autorretratos siempre han sido una manera de que el artista se exponga ante el observador. Que pase de sujeto pintor a objeto pintado, es decir, se convierte en un crítico de sí mismo.












