Gary Cooper en “El Forastero” (The Westerner), 1940
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Gary Cooper en “El Forastero” (The Westerner), 1940
EL FORASTERO
SINOPSIS: Desde siglos pasados, a los gatos se nos ha dado muchas atribuciones sobrenaturales. Por eso, algunos humanos nos adoraron, otros nos persiguieron y nos quemaron en hogueras ardientes. Por mucho tiempo pensé que nuestra intimidante mirada y nuestros hábitos nocturnos hacia pensar tales cosas a los humanos, pero sorpresivamente estaba equivocado. Mi nombre es Creepy, soy un gato doméstico. No hacia nada más que lamerme tirado en el sofá y comer pienso de atún todo el día hasta que este hombre empezó a adueñarse de las noches de mi vecindario. Aquel de ropa desgastada y tez amarillenta. Me atreví a hacerle frente y quise saber quién era, pero nunca imaginé que conociendo a el forastero, conocería lo que hay más allá de nuestra percepciones.
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El forastero (2002) by Federico García Hurtado
«Ha habido veces en que he llegado a pensar que esas piedras no existen, que jamás las encontraríamos. Pero… Mis ganas de darle a Ralph esa piedra, de ponerla en sus manos, han conservado intactas mis ganas de encontrarlas, a pesar de que muchas veces he dudado de que existan. Las leyendas son leyendas porque nadie puede demostrarlas. Si alguien pudiera hacerlo… Se harían reales.»
—Benjamin Carroll
«Recuerdo que mi amigo me preguntó si veía algo, cuando vi a una niña mirándome entre los árboles. Era rubia, tan rubia que su pelo parecía casi blanco. Todos ellos eran así, de cabellos rubios nórdicos y pieles tan claras que parecían transparentes. En el pueblo se comentaba que los tres hijos, el varón mayor y las dos niñas menores, pasaban el resto del año internados en Escocia… Bueno, ya sabes, ese famoso centro al que van tantos en el pueblo… Me miró como si supiera que me daba miedo. Pero luego me di cuenta de que no me daba miedo ella, sólo lo que contaban sobre ellos. —No están aquí. -Me dijo. Ben escuchó esa voz entonces, y vino hasta a mí, algo asustado. Los dos nos quedamos mirando a la niña, pero yo no fui capaz de hablar porque había entendido lo que quería decir. Sin embargo, mi amigo dijo: —No hemos venido a molestaros… Sólo estábamos buscando una cosa… Un viejo tesoro sobre… —¿…Las Piedras de un Forastero? -nos interrumpió ella. Ben y yo nos miramos. ¿Cómo podía saber que estábamos buscando eso? Yo asentí con la cabeza, incapaz de articular palabra… Pero la niña sonrío. —Uno de los dos no la encontrará jamás, y otro tendrá que irse muy lejos para hacerlo…
—Benjamin Carroll
Autumn/ Winter Decorations
Gary Cooper en “El Forastero” (The Westerner), 1940