Doy fe de que el amor verdadero existe. El amor por la familia, por los amigos que son parte de nuestra familia, por las cosas que disfrutamos de la vida, por la naturaleza y por nosotros mismos. ¿Pero que hay del amor de pareja? Pues, también existe. Lo creo y lo he visto. Y es que no he conocido amor más puro y verdadero como el de mis abuelos Juanita y Vicente. Ellos son una inspiración para ser mejores seres humanos cada día. Para dar sin esperar nada a cambio. Para ayudar al prójimo. Para amar sin medidas.
Recuerdo como a él le brillaban los ojos cuando me contaba su historia de amor con mi abuela. Ella tejía guantes y èl trabajaba en un restaurante que ni le alcanzaba para mantenerse a sí mismo. Dos jóvenes que se miraban mutuamente en complicidad. Él le decía piropos muy hermosos y ella sonreía. Él pidió permiso a su padre para visitarla a su casa y así se enamoraron. Descubrieron el amor de pareja por lo que decidieron casarse. En medio de la pobreza él decidió emigrar a los Estados Unidos al igual que miles de puertorriqueños en esa época para trabajar en la agricultura. No sabía como hacerlo pero aprendió, no se quejó. Todo el dinero que ganaba se lo enviaba a mi abuela para que ella lo guardara y así poder hacer su boda. Regresó y realizaron una sencilla y hermosa boda. Formaron un humilde hogar de once hijos con mucha fe y amor a Dios. Compartieron tiempos difíciles y siguieron adelante. Él enfermó y se hizo cargo de sus hijos mientras ella trabajaba para sacar a flote su familia. En la vejez a ella se le agrabaron sus condiciones de salud y fue perdiendo la memoria hasta que nuevamente ella lo veía como su novio. Como el principio él era su amor y sonreía con solo verlo, lo agarraba de la mano y lo besaba. Él la cuidó con delicadeza, con dulzura hasta que su tiempo terrenal se detuvo. Él la siguió amando y extrañando. Ahora ella lo estaba cuidando. Un año y diez meses nos prestó a su amado para que lo cuidáramos y valoráramos. Para que lo hiciéramos cercanos a la fe de la vida eterna y poder rencontrarse en ese espacio sin tiempo. Él que aun con sus enfermedades parecía un roble tuvo fuertes batallas y tuvo que vivir parte de lo que su amada sufrió físicamente, no por injusticias de la vida sino porque el amor es así, todo lo soporta. Y entre esas dolencias estaba ella cuidándolo y diciéndole: “por eso me fui, mi dolor era inmenso y ya el cuerpo no aguantaba esto”. Él le cantaba: Espérame en el cielo corazón si tú te vas primero… y fue lo que ella hizo. Ahora ya no hay dolencias, no más pruebas porque las superaron todas. Son libres y gracias a su fe se rencontraron en la vida eterna para amarse sin tiempo.
Yo sí creo en el amor inmortal más allá de la memoria y más allá mortalidad humana. Ese amor puro, leal, sincero e incondicional. Y es que así es el amor verdadero, es todo sin reservas. Es involucrar el alma en la inmensidad de ese sentimiento que llamamos amor e impregnar toda su esencia como parte de la luz de tu alma. Sí existe. No es un mito. Tampoco es perfecto como en las obras literarias, ni fantasioso como en las telenovelas ni tan divertido como el comedias románticas del cine. Es que el amor es simple y se siembra de repente, pero esta en nosotros dejarlo emerger. Somos nosotros los complicados, los que confundimos el amor con otros sentimientos, con la comodidad con la compañía, con la adrenalina,….lo complicamos nosotros cuando le ponemos pretextos y condiciones. Pero es que el amor el libre, pero tan inmenso que sentimos que nos atrapa pero la realidad es que nos sostiene y nos mantiene vivos. El amor hay que demostrarlo y compartirlo aun cuando no lo recibas de vuelta. Porque cuando amas entiendes que basta con darlo y que es una bendición recibirlo. Que la vida es frágil y no basta para continuar amando y es por eso que el amor es inmortal.
Hay quienes no creen en su existencia y no los culpo. No todos son tan valientes de dejar invadir su alma por amor. Y es por cobardía, porque cuando tienes amor lo tienes todo y todos sabemos cuán frágil es la vida y nadie quiere correr el riesgo de perderlo todo. La equivocación está en que no se pierde realmente porque trasciende, es inmortal. Eso sí, el verdadero amor. No estoy hablando de esos espejismos de hoy día que dicen amar y luego acaba; y es que el amor nunca termina y si termina nunca ha sido amor. Hoy día se está en el afán de la lujuria y la satisfacción del placer, de vivir momentos intensos, de gastar excesos, de adrenalina pero en relaciones superficiales que no duran. Nada de eso te llenará ni te hará feliz por completo. Siempre quedarás vacío y la razón es simple…porque nada de eso es significativo si no hay amor en cada cosa que hagas. El amor es inmortal. No le temas, AMA.