Dancin' is the Key by VoltR
This week release: Dancin' is the Key by VoltR Summer ahead, sunny weather, lockdown end soon... Things getting funky here. Get ready for the summer with this heated track, disco style! [Sample from the song: Dancing is the Key of Life - Steve Arrington]
[06.01.14] Daft Punk - Randon Access Memory (2013, Columbia)
La mayoría de los robots que conozco en la literatura de ciencia ficción, así como en el cine, están construidos y programados para participar de una sola cosa: la destrucción de la humanidad. Al igual que los extraterrestres, que nos observan desde lejos, contemplativos de nuestra propia carencia de humanidad con el otro, con el planeta, están planteando la destrucción de la especie, sin que esto signifique para ellos una diatriba moral. Quizás, porque ven en la Tierra un planeta que podría ser usado para mejores propósitos, alejados del dinero y de la industrialización y quizá más relacionados con nuestros recursos naturales, con el aire que respiramos, con la luz que nos cobija.
En 'Lose Yourself To Dance', se comprime todo el propósito del álbum y lo define con menos arrogancia y ego que sus compañeras de disco: el bajo y la batería de Nathan East y de Omar Hakim proponen un pulso humano, acompañado de un sólido grupo de palmadas que le dan un soul particular a la guitarra de Nile Rodgers, quien es para los robots como un receptáculo de su mensaje: curar a la humanidad de su pasión por la tecnología y por lo robótico y –qué irónico suena– salvar al hombre de su peligro más inminente: el hombre mismo.
I know you don’t get a chance to take a break this often
I know your life is speeding and it isn’t stopping
Here, take my shirt and just go ahead and wipe up all the
Sweat, sweat, sweat
Pharrell no dice mucho en las canciones y su interpretación es predecible, pero teledirigida como una sonda militar: está destinada a acompañar a Rodgers en un viaje determinante hacia el pasado, hacia la época en la que, por más plástico que sonara, el pop, volcado hacia las discotecas a finales de los setenta, superó barreras de tiempo, espacio y generaciones y se ha mantenido valioso y preciado por un puñado de músicos, entre ellos Bangalter y Homem Christo.
Y es justo en la segunda repetición de la primera estrofa de 'Lose Yourself To Dance' que los famosos vocoders de Daft Punk estallan por lado y lado de los parlantes, haciendo uso de tecnologías de antaño para recuperar la euforia estereofónica; los robots se repiten a izquierda y derecha de los bafles con un extraterrestre “come on, come on come on come on come on” que va subiendo escalas y recordándonos que entre los humanos, los robots reinan.
Es la apreciación por el detalle la que hace de Random Access Memories un disco especial: un larga duración en su máxima expresión, hecho para oírse de principio a fin, como se hicieron los grandes discos de la década de los años setenta. En 'Contact', la canción que cierra el álbum, la misión 4 del Apollo se reporta a la tierra con un despacho lúgubre y escalofriante. Mientras las baterías de Jr. Robinson se enfilan furiosas hacia un desenlace cargado de estática y ritmo de jazz, los astronautas narran un encuentro cercano del tercer tipo, un punto de luz hipnotizante como la melodía que acompaña a la canción, una presencia no identificable de vida en la mitad del espacio exterior, alejada de nuestra civilización, acercada por las voces humanas que comunican su existencia.
Otras presencias humanas se destacan en la grabación de Daft Punk: la maravillosa voz de Paul Williams en 'Touch', temblorosa y sabia, se alza como un poema entre las secuencias hasta que un piano frenético y la batería de Hakim vuelven a explotar a ritmo de jazz; el corcoveo de la guitarra de Nile Rodgers al comienzo de 'Get Lucky' lo es todo en esa canción; una especie de ensayo de lo ya sucedido, como quien se sube a una bicicleta después de mucho tiempo de no montar en ella, los segundos iniciales -inseguros en su guitarra- son los primeros pedaleos de la que es una canción de disco congelada en el tiempo, descongelada al ritmo del bajo de Nathan East y la voz de Williams.
Pero quizá la presencia humana que más se recordará por años a venir en este nuevo álbum es el monólogo de 'Giorgio By Moroder', que comienza al parecer, en la colectividad de un restaurante, o un bar, con el monstruo europeo narrando su historia en la electrónica, su pasión por los sintetizadores, y culmina con la frase “My name is Giovanni Giorgio…but everybody calls me Giorgio”. La frase es complementada por las secuencias que han hecho famosos a los Daft Punk, pero se ve intervenida por otra explosión de batería de JR Robinson, dándole propósito humano a un dúo que empujó a la electrónica hacia su comercialización con la creación de Homework en 1996.
En la homogeneidad del pop, hecha de botoneras y procesos digitales, repeticiones y muestras, es osado que Daft Punk –culpables de esa electrónica agresiva que se alza en el pop como una esfinge hecha de computadores, móviles y cables– quiera volver al pasado para reconstruir el futuro. Y quizá esa sea la razón por la que Random Access Memories se ubica en un lugar especial de la grabación de discos en nuestra época, opacando con precisión y maestría a predecesores. ¿Pecan los Daft Punk en la abundancia de arreglos de orquesta? Probablemente. Pero haciendo de los detalles de todo lo que apreciamos en la música pop algo humano…después de todo.