FRASE: EL PODER CORROMPE Y EL PODER ABSOLUTO CORROMPE ABSOLUTAMENTE
LORD ACTON
STEVENSON
La frase de hoy es un clásico de las conversaciones políticas. Cuando se habla de la corrupción de los políticos en un sentido amplio y general, surge alguien que se empeña en denostar la libertad y las democracias; afortunadamente siempre acude alguien a recordar que, si la corrupción es inherente al poder, cuando el poder es absoluto, dictatorial, la corrupción no solo es absoluta, sino que se hace un hueco en la “normalidad” social. De eso pueden hablar y mucho los ciudadanos que han padecido dictaduras de cualquier signo.
La corrupción viene de antiguo y es consuetudinaria a la codicia del ser humano. En Roma (Monarquía, República o Imperio) se publicaron numerosas leyes para controlar o al menos reducir la corrupción, una práctica bastante común y extendida especialmente por los gobernadores de las tierras más alejadas de la metrópoli. Los propios senadores tenían una cierta “franquicia”, que les permitía saltar esas leyes hasta unas determinadas cantidades. Por tanto, no nos puede extrañar que en el siglo XIX surgiera esta frase de 1887 que hoy traemos, debida al historiador británico Lord Acton (1834-1902).
Lord Acton fue un católico liberal que se opuso al dogma de la infalibilidad papal en el Concilio Vaticano I. Hombre obstinado en perseguir los abusos de poder dejó clara su postura en una carta a un obispo:
“No puedo aceptar su doctrina de que no debemos juzgar al Papa o al Rey como al resto de los hombres con la presunción favorable de que no hicieron ningún mal. Si hay alguna presunción es contra los ostentadores del poder, incrementándose a medida que lo hace el poder. La responsabilidad histórica tiene que completarse con la búsqueda de la responsabilidad legal. Todo poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente. Los grandes hombres son casi siempre hombres malos, incluso cuando ejercen influencia y no autoridad: más aún cuando sancionas la tendencia o la certeza de la corrupción con la autoridad”.
Con estos antecedentes varias de sus obras fueron incluidas en Índice de Libros Prohibidos de la Iglesia Católica. A su muerte dejó una biblioteca personal con más de 60.000 volúmenes.
A esta aseveración, ciertamente deprimente con respecto al ser humano, se podrían añadir dos más con diferente sentido:
-En ese mismo siglo XIX un político norteamericano, Adlai Ewing Stevenson dijo: EL PODER CORROMPE, PERO LA FALTA DE PODER CORROMPE ABSOLUTAMENTE.
-Mucho más reciente son las palabras de José Mujica, el Expresidente de Uruguay: EL PODER NO CAMBIA A LAS PERSONAS, SOLO REVELA QUIENES SON VERDADERAMENTE.
Personalmente me quedo con esta segunda frase porque mientras que tengamos el modelo de sociedad actual habrá que pensar como Petronio en el siglo I en Roma: “¿Qué pueden hacer las leyes, donde sólo el dinero reina?”.
21/10/2021











