Solo a mí se me ocurre ir al cumple de mi amiga sabiendo que estará rodeada de amigos enamorados de ella, que se conforman con no ser correspondidos siempre y cuando no aparezca un factor nuevo a entreverarlo todo, que vengo a ser yo. No pararon de ningunearme en toda la noche. Me tiraban con su indiferencia y comentarios despectivos cada vez que podían hacerlo a escondidas de ella. Yo aguanté estoico, no tanto por bueno sino porque tenía esperanzas de poder vengarme pronto. Así fue que lo logré: me emboscaron tres de ellos en la cocina, cuando fui a llenar mi vaso con cualquier cosa alcohólica que pudiera encontrar. Como quien busca empezar una charla casual, uno de ellos me preguntó, luego de conectar una mirada cómplice con sus compañeros de secta, "¿Y vos por qué sos amigo de X?". Supe en el acto que no importaba mi respuesta, cualquier cosa que dijera iba a ser cuestionada y me iban a informar (acusar) de que en realidad yo era lo que ellos eran: un enamorado no correspondido en una sala de espera de la cual jamás podrá salir (aunque ellos tienen la esperanza de salir si ella elige a uno, piensan que semejante aberración algún día puede pasar y encima esa mendicidad espiritual les parece una idea magnífica). Así que dije lo único que podía decir: "Me pareció que X necesitaba en su vida por lo menos un amigo que no esté enamorado de ella o que no quiera coger con ella desesperadamente, y me di cuenta que era el único que podía ofrecerle ese servicio". Aproveché su estado de shock para escapar de ahí antes de que me mataran.
Me fui sin despedirme.
Quién eres tú? ¿Quién es el que se atreve
a lanzarme palabras provocadoras?
A menos que no seas de los dos el de más saber
no abandonarás este palacio con vida. (Vafptúdnismál - Discurso de Vafthrúdnir; 6 y 7, Edda mayor)