Son casi las 4 de la madrugada y todavía me faltan terminar 20 páginas sobre El Cubismo, tema que poco me importa. Pero en un recreo de tanto Picasso y Braque y entre cebadas de un mate que hace tiempo dejó de rendir, mi cabeza empieza a divagar, calculo que aunque el cuerpo está despierto la mente se me está durmiendo de a poquito.
Y no sé por qué de la nada pienso en vos y me enternezco, hace tiempo que no pensaba en vos, vah justo dió la casualidad que la semana pasada te vi paseando tu perro por la calle, pero no me viste, yo estaba desde el ómnibus, menos mal que no me viste, 5 años pasaron y estás igual, igual como cuando te dejé en aquel café. Yo sin embargo estoy muy cambiada, te hubieras asustado de como la vida me marcó la cara en tan pocos años.
Pero sacando ese inusual acontecimiento, casi nunca pienso en vos, y sin embargo fueron 3 años de nuestras vidas. Muchas veces me cuesta acordarme de lo que fuimos, es todo un gran borrón, salvo algún top 5 de momentos, pero es un poco raro que me cueste tanto acordarme de vos, de mi, de nosotros. Me acuerdo si de como me sentía, más que nada al principio y al final de nuestra historia, quizás porque terminé sintiéndome completamente diferente a cuando empezamos.
Entonces, en un intento de recordar viejas épocas te facebookeo. Años que no lo hacía, no me interesa mucho ver en que andás ahora, no me interesa conocerte hoy, sino más bien intento recordarme a mi, 5 años atrás, llenar esos 3 años de borrones con algún momento nuestro de cotidianidad encapsulado en el tiempo.
Busco, busco, busco, carajo si que pasaron 5 años! Llego por fin al 2010, a nuestro último año. Veo tus excesivas publicaciones joviales sobre el faso, la electrónica y los chamuyos a otras minas. ¿Cómo carajo no nos peléabamos sobre eso? Ninguna firma mía, ya me acuerdo ahora. Me acuerdo que ese año me habías dejado de importar, y todo lo que te pasaba, creo que al punto que ni siquiera notaba tus coqueteos con otras personas, o si las notaba no me molestaban. Ahora me acuerdo, ese año fue tortuoso, había descubierto que ya no te quería más, pero peor, no te tenía un pelo de cariño, y no sabía bien que hacer con esa información, me daba miedo abandonar 3 años enteros de relación, no conocía nada más que vos.Y creo que esos estados tuyos eran gritos por mi atención. Me empiezo a sentir culpable, me empiezo a acordar como en verdad ese año vos habías sido un excelente novio y yo una desentendida novia, hasta a veces cruel. Me empiezo a acordar de mis esquivos para no darte un beso, o mi irritación al ver que me llamabas excesivamente por teléfono. Mi falta de interés por tus temas e historias, o todas las veces que había tratado de dejarte y todos tus desesperados intentos para reconquistarme, y cedía, por miedo pero haciéndote creer que era por amor. No me reconozco, yo no soy una persona así, evidentemente no me quedaba un pelo de sentimiento.
Sigo bajando esperando encontrar tiempos más felices, supongo que en algún momento lo fuimos. Allá por el 2009 veo un estado tuyo tan simple como una canción, y por fin una firma mía, un rastro de existencia, yo te la continuaba, vos la continuabas y la conversación se derivaba en un montón de cursilerías llenas de declaraciones de amor y emoticiones. Me sonrío, éramos tan niños, tan desavergonzados, tan empalagozos. En otra publicación te rezongaba cariñosamente con que te fueras a bañar porque te estaba esperando con la comida, wow, hace años que no llego a esa intimidad con alguien más, aunque ahora estoy más grande, no creo que volviese a mandonear así. Que raro, siento como si lo estuviese viendo de afuera, no me acuerdo de esa publicación, no me acuerdo de haber firmado eso, ni de que pasó al final, si llegaste en hora o no. Siento como si me hubiera despertado con amnesia y alguien más me estuviera contando una historia de mi vida que no recuerdo haber vivido. Y ahí pienso, ¿Por qué fui tan cruel contigo al final?, sigo bajando y me cruzo con el mes de Junio, el mes de tu cumpleaños, y me acuerdo como en verdad nunca me invitaste a ninguno de ellos, como me decías “Mi cumpleaños es para pasar con mis amigos, la joda es con los pibes”, como en verdad siempre me había afectado que me apartaras de esa parte de tu vida, y cuando me incluíste y finalmente me invitaste allá por el 2010, ya no me importaba, y me fuí a los 5 minutos. Ahora empiezo a acordarme como en verdad preferías salir a bailar casi todas las noches y nunca cruzarte conmigo, me acuerdo del sin fín de rumores de otras chicas y como sufría a corazón abierto. Me acuerdo de tus discursos sin fin sumamente egocéntricos y centrados en tu reputación, me acuerdo mucho de tu huequez sorprendentemente excesiva y tus afirmaciones tercas sobre como Agosto venía después de Octubre. Y me río, a carcajadas, no te puedo culpar por nada de esto, ni culparme a mi por haber sido tan tonta. Éramos unos niños cuando nos conocimos allá por el 2008, yo con 15 y vos con 18. No sabíamos nada, ni como tener una pareja, ni como coger, y me acuerdo de nuestra primera vez, tu primera vez y la mía, como lo habíamos planeado y el miedo que teníamos. Me acuerdo como totalmente decepcionada le comunicaba a un grupo ansioso de amigas (amigas hasta el día de hoy) como el sexo no era nada maravilloso, y me río y me dan ganas de llorar a la misma vez, me pongo nostálgica, me dan ganas de darle un abrazo a aquella Pía de 15 años que poco sabía y mucho aparentaba saber.
Sí, éramos dos niños, el problema fue que allá por el 2010 yo ya no era una niña, pero vos si seguías siendo uno. Me acuerdo como ese año mi familia se vino abajo, nos fuimos de la casa en donde crecí a un ajeno apartamento y yo luché contra la depresión todo un año, me acuerdo que eso en verdad se había apoderado de todo, y lejos quedaste vos y tus historias de faso y electrónica. Me acuerdo como por la depresión, crecí ese año, como en verdad no fui cruel, solo que pasó eso, me tocó crecer rápido y de forma violenta, y una vez que gané esta batalla ya no era la misma, me fue imposible regresar atrás el reloj, como en verdad quería redireccionar mi vida, hacer grandes cambios, como tenía ambiciones nuevas, y metas que no comprendías ni apoyabas, no te culpo, yo había cambiado 180 grados.
Entonces quedaste atrás, aquella tarde de Noviembre en un café, de eso si me acuerdo, con lujo de detalle. Yo te estaba esquivando desde hace días, ya no podía disimular mis ganas de dejarte, pero seguía con miedos. Me acuerdo de recibir un mensaje tuyo reclamándome que hace días que no sabías nada de mi, y yo me irritaba, y no entendías, pero esa irritación fue el punta pié para dejarte en ese mismo instante, en esa misma hora. Me dijiste que no, que tenías clases de manejo, te dije que la cancelaras, que esto era importante, y se ve que notaste algo en el tono de mis mensajes porque así lo hiciste. Te cité en un café a una cuadra de donde estaba. Me acuerdo caminando temblorosa esas dos cuadras, sin saber como iba a abordar la situación que se venía. Nuestro fin había llegado, finalmente, después de 3 años. Yo sabía que no había vuelta atrás, era lo que quería desde hace tiempo, ¿Pero y si me arrepentía? ¿Y si con el tiempo veía que estaba peor sin vos? Pero traté de no enfocarme en esas dudas, pensé acertadamente que si tenía este sentimiento hace tiempo era porque ya no había retorno. Te vi, a lo lejos, eras tres años mayor que yo pero me acuerdo de sentirte un niño de primaria asustado, tembloroso. Me acuerdo de como empecé la frase: “Ya sé que ando desaparecida...” y tu desesperado intento para no pelear (intuirías lo que se venía) “Mi amor, no pasa nada, se que andás con mucha cosa” y ahí, con toda la valentía que supe tener decidí serte brutalmente honesta, honesta como nunca: “No ando en nada, pero prefiero pasar tiempo a solas que contigo” Extrañado me miraste, no sabías que hacer con esa herida fresca, nunca había sido así contigo, yo siempre te había bajado la luna, hace un año que esa Pía había desaparecido. Y decidí serte más honesta incluso y decirte que nuestra relación se merecía razones sinceras, que 3 años era mucho tiempo para andar con excusas, para ponerle fin sin explicar bien por qué. Y ahí mismo, con un cortado de por medio te dije que me había desenamorado completamente, hace un año, y que no era fácil, que vos eras mi mundo, que no conocía nada más que vos, pero que ya no me bastaba, que hace tiempo habías dejado de ser mi mundo. Y recuerdo verte llorar desconsoladamente, y me acuerdo de mi conchudez al sentirme avergonzada porque la gente nos miraba, ahora más vieja y más sabia entiendo que se te estaba desmoronando el mundo, que te estaba rompiendo el corazón. Me da rabia darme cuenta como en verdad tu llanto me resultaba irritante, como en verdad pensaba “¿Dónde estuviste este último año flaco? ¿No te la veías venir?”, me da bronca mi frialdad del momento, pero no me culpo, era más chica y no conocía lo que era estar enamorada, espero que vos tampoco me culpes. Ahora de grande me compadezco de tu dolor, porque recién dos años después me enamoré por primera vez, de alguien más, de mi primer amor, y tres años después de ese café contigo era yo la que lloraba desconsolada en un banquito de la rambla de Pocitos, cuando me rompieron el corazón por primera vez sin importar que me viera la gente.
Me acuerdo de darte un abrazo e irme, y no mirar atrás ni en ese momento, ni nunca más. Me acuerdo de la excitante emoción que sentía por reencontrarme a mi misma después de 3 años, por vivir todas esas nuevas metas que me había impuesto, por diseñar y vivir esta nueva vida que se me abría, sin vos, por entrar al mundo adulto, por realizarme laboralmente, por seguir mis sueños que no apoyabas ni entendías. Y viéndolo desde afuera, creo que en esos momentos claves y decisivos de nuestras vidas, esos momentos de click y crecimiento, es necesario dejar atrás nuestra adolescencia y lo que la conforma, y vos supiste ser una pieza elemental en la mía, pero yo ya no me sentía adolescente, me sentía más grande, y te tuve que dejar atrás, aquel momento creo que marcó el final de mi adolescencia.
Pero no me siento triste, ni me arrepiento, todo lo contrario, creo que te dejé en el momento justo, porque ahora te recuerdo con ternura, me llevás a una Pía chica e ingenua, que lo único que quería era estar de novia con un flaco lindo y coordinador de Bariloche, y es una idea tierna a los 15, pero a los 18 no tanto. Y creo que vos tampoco debés mirar con rabia, te deberás de reír y enternecer como yo, sabrás bien como yo que fue una locura haber durado 3 años con lo distintos que éramos, y lo diferentes que somos ahora. Me enteré que estás viviendo en pareja hace ya tres años, y me viene una sonrisa, y de corazón, sé las ganas que tenías de formar una vida nueva independizándote (en aquel momento conmigo), me alegra muchísimo que hayas encontrado a alguien que te quisiera como sos y que quisiera dar ese paso contigo y ahora subo a tu inicio de Facebook y la veo a ella, y le saco la ficha, es de esas que le gusta la cumbia y es un tanto rea, y me sonrío, está bien, vos sos un tanto reo y cumbiero. Y pienso como en verdad yo no soy de esas, para nada, y como en los últimos 5 años lejos de mudarme con alguien, tuve relaciones de no más de un año y de todo tipo y color, Productores, Actores, Jamaiquinos, Ingenieros, Fotógrafos. Y veo como todavía no terminaste el liceo, y yo sigo acá, cebando unos mates para terminar uno de mis últimos trabajos de facultad. Y pienso como vos te independizaste y yo sigo en lo de mis viejos, como vos trabajás en la IMM y yo vivo la adrenalina de los rodajes. Como en verdad pasó tanta cosa buena en estos últimos años y como hubiera sido imposible a tu lado, y por lo que veo para vos también. Sé que vos también me agradecés aquella tarde en ese café.