Los moños o palizones vegetales ventaneros de los reales palacios protegen de la desnudez suntuaria y llamativa de los castillos y reales inmuebles a pie de terreno. De la misma forma que la catedral de York puede semejarse más gótica y menos inglesa que cualquier otra monumenta inglesa, por obra de las esbeltas vidrieras y el estiramiento de los columnoides, tracerías y baquetones, puede un ventanal que da a la pradera o al jardincillo de los palacios, defenderse como opaco del exterior curioseante a través de los moños vegetales dispuestos en sus jambas, tal como vemos en la imagen adjunta. Con ello se dispensa a los funcionarios royales de articular la defensa del interior íntimo mediante persianas, cortinajes o estores, a la vez que se ornamenta la faja de muro protegida por el moño vegetal de un modo completamente natural, que puede incluso reducir la visual del sillarejo pétreo a modo de discreta embosqueda, cuando el sillarejo está afectado por el mal de la piedra o ha sido erosionado por el tiempo, por el liquen o por el hurgueo de las lagartijas. Los moños vegetales que mejor se ajustan al paramento son los propios de plantas reptantes, aún cuando pueden utilizarse pequeñas coníferas modeladas con poda topiaria en forma de bolas, como podemos ver en la fachada norte la real masía-palacio de Marivent en España. Los moños o palizones ventaneros son grandes aliados para proteger el interior de la reales habitaciones del fisgar y del hurgar de la cotilla y de la curiosa, pues como reza una sabia sentencia castellana antigua, que vale para tratar lo íntimo de los royal: "peor es hurgallo".















