El amor y sus efectos colaterales.
No me corresponde contar muchas cosas, en realidad no me corresponde nada de lo que diré a continuación.
Estoy enamorada de a alguien que me enamoró con el toque de la mano, a pesar de no tener la vista tan clara, mis intenciones lo fueron, me perdí en la honestidad de sus ojos, de la transparencia de su alma y quise quedarme a contemplar el jardín de su cabello un rato más.
Con el paso de los días me enseñó que las flores no hacen daño, que esta bien caminar agarrados de la mano por si alguno se tambalea, me dijo que puedo ser yo misma y que no le temiera a las verdades, y que si duele es porque es más que honesta.
Durante las noches baja del firmamento a contarme secretos, nos enredamos en las sábanas y jugamos con una lámpara a contarnos historias, nos prometemos eternidad sabiendo que no podremos cumplir la promesa por tan mortal que somos. Me enseña a hacer estrellas cuando junta mis lunares con el pincel de sus dedos.
En el día alumbra mis días subiendo al cielo, sonriendo, de vez en cuando deja nubes repartidas entre los besos y me deja llover y convertirme en desastre natural sin tratar de contenerme, pues me cuenta que las mejores personas nos transformamos en naturaleza.
Se aprendió los chistes mas simples para robarme el alma en una sonrisa, se columpia de mis mejillas y le da un sentido mas bonito a la vida.
La desgracia viene cuando me despierto y veo que él nunca existió, pero hoy entre miles de gentes me tope con aquel que en mis sueños hace y des hace a placer lo que fui alguna vez.
Firma.A











