Los impacientes
Si esta avenida estuviera desierta,
vacía de personas y espejismos,
en tanto tú y yo fuéramos los mismos,
bajo la risa de la luna incierta.
Si estuviera cerrada cada puerta;
detrás de las ventanas sólo abismos,
si estuvieran rotos los mecanismos
que nos vigilan con mirada yerta.
Estaría amándote en el asfalto,
frente a los pórticos y cobertizos,
sujeto a tu sagrada desnudez.
Te amaría en el tejado más alto,
en las plazas de este prado plomizo
cual si no te hubiera amado otra vez.
Rodrigo Panteonero










