Pär Lagerkvist: Mi ansiedad es un bosque de maleza
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Pär Lagerkvist: Mi ansiedad es un bosque de maleza
Erik Johan Stagnelius: A la putrefacción
Putrefacción, no tardes, novia mía. Dispón el lecho lóbrego y profundo. Repudiado por Dios y por el mundo guardas tú una esperanza todavía. Adorna el cuarto. En fúnebre litera irá el ávido amante a tu morada y la cama nupcial será sembrada con los claveles de la primavera. Acoge en tu regazo dulcemente mi cuerpo exánime; ahoga el sufrimiento. Que devore el gusano al pensamiento, que sea ceniza…
Dan Andersson: Noche en vela
En noches de vigilia sofocado, cuando el recuerdo aguijonea inclemente, suplico por las noches del pasado que trocaran mi sangre en vino ardiente; por una noche en el florido prado de los anhelos, ¡una solamente!, de ígneo verdor selvático colmado, lecho de musgo en piedra reluciente. Detrás las églogas se alzan hasta el cielo. No me ve nadie y con nadie me cruzo. En otra época el sol fue mi…
Charles Baudelaire: A una transeúnte
Charles Baudelaire: A una transeúnte
Estridente la calle en torno a mí rugía. Delgada, alta, de luto, con pena majestuosa una mujer pasó, levantaba fastuosa la mano y los volantes de su falda mecía. Noble y ágil movía su pierna escultural. Yo, crispado y vesánico, bebí de su retina ―pálido cielo en donde el huracán germina― la dulzura arrobante y el placer más letal. Un rayo y después noche. Fugitiva beldad cuya mirada me hizo de…
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Sara Teasdale: Para E.
Sara Teasdale: Para E.
Recordé la belleza en una noche oscura, contra negros silencios desperté para ver a Italia bajo un baño de sol amanecer y al verdoso Ravello soñador en su altura. También recordé música, la rauda brillantez de una fuga de Bach en la lobreguez fría, y el agua que cantaba en las piedras el día en que escuché una alondra cruzar un bosque inglés. Mas toda la belleza que recuerdo no es más que un…
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Karin Boye: Nubes
Mirad las recias nubes cuyas cumbres remotas y altas se elevan níveas, soberbias y rielantes. Deslizándose avanzan y quedan en paz antes de morir en un lento alud de frescas gotas. Regias nubes que entrando por la vida y muerte a la luz de un radiante sol deambulan sonrientes, vacías de cuitas cruzan éteres transparentes con profundo y sereno desprecio por su suerte. Ay, si me concediesen…
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Serventesio palindrómico I (15/12/2019)
Serventesio palindrómico I (15/12/2019)
A su pusa dilata. Faenó diabla alba hetaira. ¿Se cena dama musa? «¡A su mamada necesaria!», te habla alba, idónea, fatal. ¡Id a su pusa! J. Darío Bravo 15/12/2019 (creo)
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George Dillon: A quienes pierden
George Dillon: A quienes pierden #poesía #traducción
Dejad la soledad sin un acento: de vuestras pérdidas culpad al viento. Es sólo el viento quien ha conocido adónde huyó lo que hoy habéis perdido. Hasta las altas copas vendrá el viento a apagar los incendios con su aliento, a entumecer a los estrechos huesos de las aves. Borrarán sus besos de cada rosa el ensamblaje suave. Tan sólo el averbal viento es quien sabe adónde las bellezas se han…
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Pietro Aretino: Soneto lujurioso X
Pietro Aretino: Soneto lujurioso X
—Métela al culo. —Me perdonarás, querida mía, pero sería pecado. Tal es el alimento del prelado que perdió el gusto por siempre jamás. —Calla y métela. —No. —Sí que lo harás. —¿Por qué? ¿No basta acaso el otro lado? —Claro que basta. Pero más agrado la polla no da enfrente sino atrás. —De vos quiero dejarme aconsejar. mi polla es tuya, si te gusta tanto, y a tu antojo la habrás de comandar. —Y…
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Serventesio palindrómico I (15/12/2019)
Serventesio palindrómico I (15/12/2019)
A su pusa dilata. Faenó diabla alba hetaira. ¿Se cena dama musa? «¡A su mamada necesaria!», te habla alba, idónea, fatal. ¡Id a su pusa! J. Darío Bravo 15/12/2019 (creo)
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Sakura (fragmento)
Desde estuosos penetrales níveos cerezos detonan; las libélulas entonan sus melismas espectrales para una dormida rosa cuales alígeras flautas, y en las doncellas más cautas una sombra azul retoza. J. Darío Bravo 9/12/2019
⭐⭐
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Emma Lazarus: Certeza
Anoché me dormí, y al despertar flotaba su beso aún en mis labios. Nos habíamos desviado en mi sueño a través de un claro iluminado donde la luna tímida apenas nos rozaba. El aire entre los árboles se inundaba de escarcha, los brillantes insectos extinguían sus fulgores y, mejilla a mejilla, los nocturnos frescores mezclaron nuestro aliento en incesante marcha cual si les divirtiese nuestro…
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Arthur Rimbaud: Primera velada
Ella estaba muy desvestida y una arboleda muy cercana batía, pícara y atrevida, sus ramas contra la ventana. Semidesnuda en el asiento, unió sus manos; y divinos se estremecieron de contento, sus piececitos, ay, tan finos. Un montés rayo de colores céreos mariposeó sereno, como las moscas en las flores, sobre sus labios y su seno. Besé sus tobillitos finos, y su risa dulce y brutal se desangró…
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A la memoria de Virginia Woolf La niña —acaso la lejana muerte ya ha presagiado— recorre la orilla y al tiempo que retoza se embolsilla guijarros en la falda. Nadie advierte que –mientras con sosiego la chiquilla en aquel trivial juego se arrodilla junto al río– el río refleja ya su suerte. Arriba en flujos inconscientes vuela silente un ruiseñor que ya se aleja hacia la nada y que en el aire deja para bañar sus sueños una estela. (Lejana y pura hoy la trasluce un lecho de lirios que me tiemblan en el pecho). J. Darío Bravo Septiembre de 2018 y marzo de 2019 (rev. en abril de 2019)
Todo el día con los huesos del mundo ajedrecea; mientras tras la ventana a llover ya ha empezado, favorecida en sábanas yaciendo mordisquea unos ocasionales bombones de pecado. Con fino y rosa pecho su afán nutre en estancias de empapelado rosa do chirriantes condenas musita el chifonier y entre tenues fragancias rosas de invernadero mudan pieles obscenas. El granate en sus dedos suelta un raudo fulgor, rastros de sangre en la hoja toda ya se reflejan; ella piensa en el dulce y nauseabundo olor que las viejas gardenias en una cripta dejan. Y en sutiles metáforas perdida así reposa aislada del gris niño que en la calle solloza. Sylvia Plath Traducción de J. Darío Bravo 2019, 7 de agosto (creo) y 23 de septiembre
La luz se hizo su gracia y habitó bajo el manto de sombras con humana forma y de ciegos ojos. Mira cómo la luz nos derritió en un canto. Llevaba por timón luz solar en quebranto aquella que tenía mi corazón de hinojos. Nunca un cervato o gamo del bosque gozó tanto silencio y tanta luz. Jamás se hiló una gasa tan fina como ella cuando el sol hace a un lado las claras esmeraldas del césped inclinado para que no se abrasen allí por donde pasa. Ezra Pound Versión al español de J. Darío Bravo – 3/8/2019
Sí, sí, claro que duele que el capullo reviente. ¿Por qué más dudarían los días primaverales? ¿Por qué otra cosa habría nuestro afán más ardiente de rendirse ante brumas de palores glaciales? Pasó el invierno entero recubierto y silente. ¿Qué es esta cosa nueva que irrumpe y estremece? Por supuesto que duele que el capullo reviente. Duele lo que se cierra y duele lo que crece. Sí, sí, es muy duro cuando las gotas se desprenden. Trémulas por el miedo se aferran a la rama de que cuelgan, mas se hinchan y rodando descienden. No importa cuánto trepen, su peso las derrama. Es duro oír del abismo la llamada constante. Duro sentirse incierta, miedosa y dividida y permanecer firme y serena no obstante. Duro desear quedarse y desear la caída. Entonces cuando todo ha empeorado y ya nada vale, llena de júbilo en los árboles brota la flor y, cuando ha sido del miedo liberada, resbala de la rama una fúlgida gota. Olvida que algún día temió a la novedad, olvida que temió viajar, y en un segundo se da cuenta por fin de su seguridad descansando en la fe que le da forma al mundo. Karin Boye Versión al español de J. Darío Bravo – 31/7/2019 y 1/8/2019