ENEATIPO 9: El amor sin impulso (a medio fuego) / el amor complaciente.
👉🏻Motivación Egoica (Miedo básico) en el amor:
“Si no me entrego por completo al otro, me humillarán. Tengo miedo a que me perciban como conflictivo.”
👉🏻Motivación esencial en el amor:
Comenzar con el amor propio antes de pensar en el otro.
👉🏻Perturbaciones en el amor (creencia limitante):
El eneatipo nueve, el amor, lleva al extremo todo lo que venimos diciendo y le falta un poquito de egoísmo. Ser tan complaciente será siempre un mal negocio. De partida, pone al otro por delante de él y cuando alguien no se quiere primero a sí mismo, el amor que puede ofrecer al otro es un amor cargado de necesidad. Confunden el amor con el apego. Es una forma infantil de poner la felicidad de uno mismo en manos del otro. Este mecanismo de evitación de la confrontación, en el nueve, se ve llevado al extremo; pero cuidado porque, en menor o mayor medida, otros muchos eneatipos como por ejemplo el cuatro también lo hacen.
Los masoquistas se sacrifican por el otro; por lo tanto, aunque sea desde un punto de vista neurótico, el amor que mejor se les da es el amor compasivo. De tan maternales que pueden ser, terminan resultando invasivos. Con el admirativo no van mal y con el dionisiaco o erótico ni lo huelen. En palabras de Claudio Naranjo: «(…) En los nueves vemos que predomina el amor al prójimo mientras que el amor por sí mismo es sentido como la mas profunda prohibición. El amor a Dios tiende a ser una experiencia menos prominente que el amor humano, aunque una fuerte tendencia religiosa puede llevar a que a veces no lo parezca. La tendencia religiosa de este tipo de personas suele ser resultado de la identificación con los valores de la sociedad y del amor al rito, y puede tratarse de una persona activa y a la vez piadosa, y sin embargo desespiritualizada en cuanto a que su relación con lo divino no entraña una disposición a (o un interés en) la vivencia mística.»
Los nueves son demasiado adaptables y esta es su particular manera de manipular. Es decir, si ellos están tan pendientes del otro, el otro nunca les dejará. Así “controlan” la situación y, además, se pueden vender como una especie de ángeles guardianes de sus parejas.
En el fondo, hay un miedo atroz a la soledad, una desconfianza permanente en el otro y una inseguridad en uno mismo aplastante. Por todo ello, la codependencia, en el mejor de los casos, es un mal parche en este complicado mundo del amor.
Es una manera de reducir el miedo al abandono y el rechazo; pero, evidentemente, es pan para hoy, hambre para mañana. Sostener una relación así en el tiempo, es la mejor manera de garantizar la autoanulación y alejarnos de la felicidad.
Una de sus ideas locas es “la necesidad del otro siempre es más importante que la propia”.
También usan la deflexión como mecanismo de defensa, que viene a ser la imposibilidad de un contacto real e intenso con el otro. Es decir, la confluencia de la que hablamos es una fusión desde el ego, no desde la esencia.
Ellos siempre han de poner buena cara a todo lo que ocurre; perdonan infidelidades, olvidan humillaciones y todo ¿para qué?
Para no contactar con el dolor que realmente sienten. Por lo tanto, son perdones y olvidos mecánicos; no los hacen desde haber integrado lo ocurrido para luego decidir si perdonan y olvidan (o no).
Si están con una pareja, pase lo que pase, lo único que querrán es que la relación continúe. Tienen una resistencia al cambio brutal.
Pueden tener bastante desinterés por lo sexual y les costará la vida ponerse en modo “sensual on”. No son propensos a estar en el placer y dejarse sentir.
Por aquí les vemos, nuevamente, en las antípodas de los doses. Recordamos que mientras el dos va al otro para ver si puede ayudarle o seducirle, el nueve permanece más pasivo, esperando ser reclamado para la ayuda.
Uno de sus mecanismos de defensa es la retroflexión; es decir, antes que alguien les haga daño, ya se lo hacen ellos mismos. Así se convierten en objeto y diana de sus dardos envenenados. En este sentido, jamás harán reproches o reclamaciones a sus parejas. En cambio se comerán sus palabras, produciendo esto un daño emocional interior de gran dimensión.
📌 Post completo: El AMOR en los ENEATIPOS.