El capítulo 10 de Juan es un capitulo lleno de verdades muy interesantes. Juan empieza este capítulo resumiendo lo que el día de hoy debemos de tomar para nuestras vidas: Jesús es el buen pastor. El día de hoy podemos descansar sabiendo que Jesús es quien nos sustenta, nos alimenta y nos da la seguridad para seguir hacia adelante. Jesús en su caminar por esta tierra dijo varios "Yo soy." Aquí encontramos uno de ellos donde él dice: "Yo soy la puerta." Dios ha provisto de una manera por la cual nosotros podamos entrar a esta vida eterna y es solo a través de Jesucristo.
El mismo hace una comparación entre su ministerio y el plan del enemigo para nuestras vidas. El dice que el ladrón no vino sino para robar, matar y destruir. El enemigo nos podrá pintar el pecado como atractivo, pero al final de las cosas su plan es destruirnos por completo y separarnos de Dios. El contraste es que Jesús vino para que tengamos vida, y la tengamos en abundancia. La pregunta el día de hoy es: como estas viviendo tu vida? Es una vida en abundancia? Estas viviendo en la capacidad que Dios nos ha dado?
Más adelante cuando los judíos del momento cuestionan quien es Jesús, el hace una declaración mas para nuestras vidas: mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Que hermosa promesa para nuestras vidas el día de hoy. Escuchemos la voz del buen pastor, tengamos la confianza de que el nos conoce. Sigamos a la voz del pastor para obtener la vida eterna. Y sepamos que no pereceremos jamás, que él nos da esa vida eterna. Y sobre todo descansar en la promesa que nuestra vida está en las manos de Dios y nada nos podrá arrebatar de sus manos.
El día de hoy camina confiado de que Jesús es el buen pastor. El tiene cuidado de sus ovejas.
Oración: Señor, gracias por abrir la puerta para que podamos entrar en ti. Tú eres el buen pastor de mi vida y mi vida está segura en ti. No temeré. El día de hoy me levanto como hijo(a) tuyo sabiendo que nada me arrebatara de tus manos. En el nombre de Jesús. Amén.