Frente a mí estabas tú. Mi cuerpo temblaba, mi alma un poco más. ¿Conoces aquella sensación de ansiar por que algo suceda, pero temes a los resultados? Mi cuerpo gritaba por tus caricias y mis labios por conocer tu sabor. Pero tú y yo, cautelosos, nos movíamos de forma amical. A la cocina me seguiste y dentro de mí todas las alarmas encendiste. Paralizada, nerviosa y hasta titubeante me encontraba, pero lo único que deseaba era que me tocaras. ¿Podrías devolverme la vida en un beso? ¿Podrías hacerme que ardiera contigo? Al menos por esta noche, tócame, te lo imploro.









