Ohseong aún no podía creer que hubiese accedido a lo que su mejor amigo de toda la vida y accionista de la empresa, le había orillado a hacer. Él sabía bien que no necesitaba de una aplicación de citas para conseguir una de ellas, con solo batir sus pestañas a su secretaria o a cualquiera a los alrededores, sabía que los tendría a los pies en segundos. Era simple, porque era adinerado y era guapo, joven incluso, Ohseong lo sabía bien. Pero era… solitario, era demasiado aburrido luego de un tiempo donde todos sus encuentros con citas terminaban en simple sexo y con él desapareciendo de un departamento a mitad de la madrugada. No quería lazos con las personas, esas cosas se tornaban un poco preocupantes y eran un estorbo para un sujeto como él, aun así, le gustaría tener una persona con algo similar a él en común.
Y, curiosamente, parecía haberlo encontrado en una aplicación de citas. Fotografía, era una de sus muchas pasiones, desde tomarlas hasta revelarlas y observarlas. Era su lugar sagrado, poder observar sentimientos y emociones, momentos enclaustrados en un rectángulo o un cuadrado de papel.
Era un muchacho joven, enfermero y ya desde ahí podía saber que era una persona que se preocupaba por otros y buscaba su bienestar. Pero también podía imaginar, que era alguien como él, demasiado ocupado como para tener en cuenta salir de citas. Así fue como terminó haciendo “matching” con él y planificaron una cita para el fin de semana, Ohseong dio la dirección, diciéndole que se presentase con su nombre “Taeyong” y la recepcionista la guiaría hasta él. Por ende, Ohseong fijó su atención en el rolex en su muñeca, diez minutos faltaban para la hora acordada y él ya tenía la mitad de su copa de vino vacía, nervios sin duda y emoción palpitante debajo de sus venas. Sería una buena experiencia, terminara como terminara. | @epiphxnv