Piel Dorada
Tú que estás a la orilla del concreto, con el mar de canas cayendo enredadas por tu espalda. Afuera del río de gente glotona, compran pan y nada te dan.
A ti que te sientas con calma esperando un afortunado admirador de tu trabajo, que te deje más que un vistazo.
Tu que te sientas cada día en la misma resolana, deseando pronto sentir la frescura de una noche bien laborada.
Eres mujer, indígena y piel dorada. Con derechos y sueños como cualquier en-taconada que pasa a tu lado.
No te detengas por nadie que no baje la mirada, a darte una sonrisa sincera.











