Día 4. Santa Pelagia de Antioquía
(8 de octubre)
Patrona de los arrepentidos.
Aquí tenemos una santa que, según las percepciones de la época, de santa tenía poco. Practicante de la religión pagana durante el s.V, Pelagia vivió en Antioquía, Turquía, y era una mujer libertina de enorme belleza que trabajaba como actriz y bailarina erótica. Algunos afirmaron que también fue prostituta, oficio con el que ganó bastante dinero. Sus admiradores la llamaban "Margarita" que es la traducción de "gema", seguramente porque estas bailarinas solían cubrir su desnudez únicamente con collares y joyas. Cuentan que llevaba a los hombres a la perdición. San Juan Crisóstomo dijo que no había nada más vil que ella cuando estaba en el escenario. Llegó incluso a seducir al hermano de la emperatriz. Tal era la atracción que ejercía que San Juan dijo que tenía que usar algún tipo de brujería. Todo esto hasta que un día acabó, casi por casualidad, en una reunión de cristianos en la que estaba dando un sermón San Nono, el obispo de Edesa. Sus palabras la conmovieron al punto de que acabó llorando y echándose a los pies del obispo, y aunque no sabía ni siquiera rezar tomó la determinación de dejar la vida pecaminosa atrás, suplicándole por su conversión. El obispo vio sinceras sus palabras y la bautizó. Tras su conversión dicen que empezó a recibir visitas de demonios intentando tentarla de nuevo a su antigua vida, pero resistió con fe. Finalmente repartió sus riquezas y provista solo de una sencilla túnica partió a Jerusalén, donde llevó vida de asceta de riguroso de ayuno y oración en el interior de una gruta, ocultando su belleza y disfrazándose de monje, pasando a llamarse Pelagio. Años después su nombre masculino empezó a escucharse entre los religiosos , y un diácono del obispo quiso conocerla en persona. Pero cuando llegó al refugio se encontró ya muerto al ermitaño. Solo al ungirlo con mirra para su sepultura descubrieron que era una mujer. Su tumba se halla en el Monte Olivos y es lugar de peregrinaje.











