Te has imaginado que tú y la persona que amas contemplen la luna juntos desde distintos lugares?
Alguien Por Ahí.

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Te has imaginado que tú y la persona que amas contemplen la luna juntos desde distintos lugares?
Alguien Por Ahí.
La Flor Del Amor…
Digamos hoy que el amor es como una flor, una bella y hermosa flor que nació de la nada. Pongámoslo todo en contexto. Realmente hacer esa comparación no es tan complejo, o tan irreal, tampoco está jalada de los cabellos, al contrario, es bastante concreta. El amor, haciendo esta comparación, tiene un parecido verídico. Una flor se marchita; el amor se pudre y se acaba, una flor puede ahogarse si hay demasiada humedad; el amor algunos pueden llegar a sofocarse con sus parejas, una flor puede secarse por el exceso de sol; el amor generalmente se seca y acaba.
Poniendo esos puntos clave tenemos la realidad. Una flor, como el amor, puede permanecer hermosa, preciosa, encantadora, sólo estando ahí, sin tocarla, sin hacerle ningún tipo de movimiento. Seguirá siendo una flor hermosa, como lo es el amor.
Lo complicado es cuando nosotros queremos tener nuestra propia flor, y no una que sólo podamos contemplar algunos días, o algunos momentos. Todos, a la larga, vamos querer nuestra propia flor en el jardín del miocardio.
Las cosas son un poco más complicadas si decidimos esta gran aventura para generar una bella y hermosa flor en nuestras vidas. Si ya nos hemos realizado para no andar de flor en flor, sino que, al contrario, queremos cuidar a una sola de éstas con mucho cariño y comprensión entonces tendremos que tomar muchos puntos para la realización de éste proceso. Tenemos que seleccionar la semilla, una no demasiado grande, donde la maceta del sentimiento no pueda abrigar sus raíces, ni una demasiado pequeña, donde la luz de la felicidad no pueda llegar a asomar sus pétalos por las malas hierbas eternas. Algunos, generalmente todos en algún momento de nuestra vida, han elegido una flor grande, una pequeña, y muchas más, incluso han decidido plantar un cactus en el florero del miocardio.
Luego de creer tener la semilla perfecta, una no demasiado grande, y tampoco demasiado pequeña comenzará la verdadera travesía. Tendremos que tener en cuenta el tipo de tierra que coloquemos a la flor, una que tendrá que ser cambiada de vez en cuando con el abono de los detalles. Tendremos que tener siempre en mente regarla regularmente con agua de la felicidad y el cariño, sin ahogarla con una bahía de empatía. Dejarla descansar algunos días para que crezca con ayuda del sol de la individualidad, pero siempre teniendo en cuenta la existencia de la flor, preocupándonos levemente por ella.
Tendremos que tener en cuenta muchísimos detalles, las malas hierbas de los comentarios atroces, que intentarán acabar con las raíces fuertes y hermosas de tu flor, pero que tendrá que eliminar con un cuidado quirúrgico para evitar daño alguno. Otra adversidad serían las alimañas, los insectos de los problemas, por ejemplo, uno que tendrá que tratarse con pesticidas de comprensión. Todos estos males no se eliminan de un día a otro, y son males que perdurarán continuamente, siempre estarán presentes en tu hermosa flor. Pero es un precio que vale la pena pagar.
Llegada la hora, la flor tendrá que morir, pero no sin antes haberte dado la mayor felicidad que pudiste haber experimentado, y quien sabe, quizá con el cuidado correcto tú partas primero que aquella flor que cuidaste más que a tu propia existencia, desviviéndote por aquella flor que te parecía tan importante.
El mayor problema, a la larga, posiblemente sean las mismas personas. Aquellos envidiosos que sólo por querer hacerte un mal arrancarán tu flor de la maceta para eliminar tu felicidad de raíz. Ahí es donde entrará tu capacidad de selección. Tú escogerás las personas correctas para que miren y contemplen aquella hermosa flor, ese precioso Lirio, aquella encantadora Rosa, esa linda Camelia, esas agraciadas begonias, aquellas bellas petunias, esas hermosísimas margaritas, ese majestuoso loto, o aquel pomposos girasol que con tanta atención y cariño has cuidado. Ese es el mejor sentimiento que podemos tener en nuestra maceta en forma de corazón, tener en mente de que aquella flor, o aquel amor, esperan paciente a que decidas regarla, a que decidas abonarla, o simplemente decidas besarla.
Tu Alegría Es Mi Tristeza...
La alegría es incomprendida, o quizá sea el único que piensa así… Extrañamente es la que siempre cambiará tu estado anímico y, a la vez, la única que puedes tener con permanencia de otra emoción. Podrás estar pasando con un mal momento, pero algo te alegrará, o algo alegre te hará borrar, al menos por un segundo, ese mal pesar que llena tu espíritu. Muchos sienten felicidad por razones distintas, él se siente feliz con una buena comida, ella se siente feliz con algún buen momento. Algunos son felices con un día de siesta, otros, al contrario, son felices con un día de completa actividad. Siempre me pregunto; ¿Qué definirá realmente la felicidad o la alegría?, “Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno”, “Sentimiento de placer producido normalmente por un suceso favorable que suele manifestarse con un buen estado de ánimo, la satisfacción y la tendencia a la risa o la sonrisa”; ¿Quizá?, pero no, yo siento que la felicidad es algo inefable, algo indescriptible, la felicidad tiene no tiene límites. Sin embargo, como todo, la felicidad y la alegría han sido envenenadas y caído totalmente ante el melanismo. Algunos son felices con el sufrimiento ajeno, algo que jamás debería tomarse en cuenta. Jamás debería pasarle por la mente a alguien que el malestar de alguien te podría generar a ti algún tipo de regocijo o emoción distinta a la tristeza. El placer del dolor, el amor a la tortura, el anhelo al daño; cosas que jamás debieron haber existido, pero que siguen ahí. Volviendo, la felicidad es completamente extraña para mí, yo me siento feliz estando contigo y tú te sientes feliz estando con aquél. Yo sólo soy el que finge estar feliz, aquel que finge alegrarse cada vez que estas con él. Cuídate.