Cosas de casa 2#Aún estoy vivo
Bueno, las cosas van bien, creo. Recibí los primeros comentarios sobre mis escritos, los cuales fueron bastante favorables... Y cortos. Para ser honesto, apenas puedo decir que se trató de una crítica. Fue más un comentario de apoyo para no dejar de lado la escritura y no sucumbir ante las ansias de aprobación como artista (e indirectamente, como persona).
Entonces las cosas siguen de la siguiente manera: Estoy sentado frente a mi teclado, sabiendo que “escribo bien” pero sin saber mis fortalecías o falencias, salvo por el tema de la ortografía (que como lectores, seguramente pueden darse cuenta). En ese momento, me siento paralizado y sin ánimo real para continuar con mi historia. Ademas,
Al final, me escabullí del mundo literario al plano mundo de la realidad. Generalmente eso funciona. Dejar de darle mascadas al chicle de la creatividad para fijarme en mi entorno y la realidad que se desarrolla sin guion o dirección.
Si, como mis directores fetiche de los 70′s y los escritores de pulp rancios de detectives. Sin embargo, no soy un guionista cocainomano o un escritor de mediana edad con úlcera gástrica y aspiraciones de literatura existencialista. Mi realidad no me lleva a crear nada por el estilo.
Por todo lo anterior, decido dejar las cosas por la paz y conformarme con el placer lastimoso de algunas tareas caseras. La resignación del amo de casa mediocre, que por no saber a donde andar, termina buscando la autorización en los callos de sus dedos.
Después de dejar que la vida me arrojara un poco por el camino del estancamiento existencial, algo me hace retomar el rumbo. Una convocatoria para participar en un blog de escritores, una oportunidad que me permite escribir y probarme a mi mismo ante los demas, incuso ante un público sediento de contenido.
Por ello, siendo de madrugada y arriesgándome a no dormir en absoluto, decido entrar a la carrera por la redacción.