Aunque Camelot desapareció, sus valores y creencias quedaron bien arraigadas dentro de la comitiva que atravesó las Brumas, hacia Ávalon. Por ello, muchos de ellos juraron que defenderían la Santa Isla y la tumba del Rey Arturo de cualquier amenaza. Los antiguos Caballeros de la Mesa Redonda establecieron una nueva Orden de Caballería, que bautizaron como la Orden de Excalibur. Por esto, entre otros motivos, la mayoría de sus integrantes son humanos; aunque hace ya tiempo que abrieron sus filas al resto de razas fáericas. Se establecieron a lo largo de los cuatro puntos cardinales, en las fronteras de la isla, siempre vigilantes del estado de la Niebla protectora que los rodea. Al mismo tiempo, debido a su código de honor y justicia, juraron proteger al débil y al necesitado, como una fuerza neutral que busca mantener el equilibrio. Lo que ha provocado, no en pocas ocasiones, discrepancias y roces con las Cortes.
Así mismo, establecieron un código, que todo Escudero debe jurar respetar por su espada, una vez adquiere el rango de Caballero.
Serían los siguientes puntos:
Jurar defender y proteger Ávalon, y a todos los que viven en ella.
Honrar la memoria y la justicia del Rey Arturo.
No retirarse jamás del combate, hasta haber derrotado al enemigo.
No traicionar jamás la confianza de un amigo, o un aliado.
Ser siempre honorable y cortés.
Entre sus filas aceptan a todos aquellos que juran respetar el código. Una vez dentro, todos son hermanos, por lo que el pasado de los candidatos, su procedencia o raza, no es un obstáculo a la hora de ingresar. Es decir, independiente de su antigua afiliación a las Cortes, todo eso quedará atrás una vez entré a la Orden, que se rige bajo su propia justicia. Lo que sí se valorará será su comportamiento y actitud en el momento que sea nombrado Escudero. Por lo demás, todos los Caballeros tienen los mismos derechos y privilegios, y su voto en las reuniones goza del mismo peso que cualquiera de sus miembros.
Aún así, hay una jerarquía de mando:
A la cabeza, están los Cuatro Grandes Paladines, repartidos por los cuatro puntos cardinales de la isla. Reciben comúnmente el nombre de los Paladines del Norte, el Sur, el Este y el Oeste; aunque tradicionalmente eran conocidos como Paladines del Mediodía, de la Medianoche, del Alba y del Ocaso, respectivamente. Son elegidos a votación entre los Caballeros, valorándose siempre su experiencia, valor y honor. Organizan las guardias, entrenan a los nuevos reclutas, y se encargan de la estrategia y el mantenimiento de la Orden. Suelen celebrar reuniones a menudo, para discutir el estado de sus hombres y de las tareas que deben desempeñar. También suelen ser los representantes de la Orden, cuando hay que reunirse con las Cortes Faéricas, o cuando se desarrolla algún acontecimiento importante. Aunque cada Paladín es un mundo en sí mismo.
Tras estos, estarían los Caballeros propiamente dichos, encargados de las guardias, protección de las fronteras, entrenamiento de los Aprendices, y toda tarea que sea necesaria hacer. Todos trabajan por igual.
Y por último estarían los Escuderos. La instrucción puede llevar años, ya que no solo enseñan el arte de la lucha, sino también algo de magia, aunque sea a una escala más básica que otras escuelas más especializadas. Los aprendices viven juntos dentro de la Orden, creándose así lazos de compañerismo y amistad, tan importantes y valorados dentro de la Caballería. Cuando un Caballero cree que un Escudero está listo, éste será puesto a prueba. Si la supera, el Gran Paladín al cargo se encargará de armarle Caballero y darle la bienvenida a la Orden.