Tomemos malas decisiones, veámonos en secreto; ahoguémonos en silencio, destruyamos nuestros cuerpos. Simulemos que no nos vemos y castiguemos nuestros cuerpos como si nada pasara. Tengamos una complicidad y agotemos nuestra existencia ahogados en un mar de pasión que nos quite las ganas de volver a vernos. Piénsalo, encajamos perfecto en el modelo de personas que les gusta destruirse, agotemos nuestros cuerpos y vivamos un momento de tensión carnal que nos permita desahogar todas esas ganas de volver a estar. Sería divertido desahogarnos con el cuerpo por un amor que no funcionó, yo soy tuyo, usame con libertad, te estaré esperando; vamos al mismo sitio que solíamos frecuentar.



















