Afuera hace una noche plateada y muy clara ¡y yo encogido cerca de mi fuego mezquino! La luna está velando, lo mismo que una madre, a la encina, al paraje, al estanque dormido. Percibo bien que un gran deseo invade mi pecho, y yo quisiera sentirme espabilado y caminar, bajo la luna clara, por trochas donde brilla el romero escarchado. Pero me quedo cerca de mi fuego mezquino.
Luna de enero | Marià Manent















