Ya entendía su manía casi obsesiva por la puntualidad. La ajena y por supuesto, la suya. “Prefiero esperar yo”, se decía. Y claro, como siempre para facilitar la tares al prójimo, familiar o amigo. Ahora, después de pasarse media vida intentando racionalizar sus sentimientos, empezaba a atar cabos.
Odiaba las disputas, desde su más tierna infancia. Era capaz de ceder con tal de evitar un enfrentamiento, del tipo que fuera. Y una cosa lleva a otra, es decir, tener las palabras apropiadas para cada interlocutor, con lo que si alguna vez tuvo criterio propio, lo fue dejando atrás por mor de la convivencia. Esta circunstancia tenía mucho que ver con la cobardía, que por fin había asumido como incluida en el lote genético. Le causaba asombro comprobar que en ciertos momentos de su vida había expuesto su postura defendiéndola con tesón. Tanto, que sospechaba que esa personalidad estaba oculta en algún inaccesible rincón de su persona.
“¡Que triste empezar a conocerse ahora y no antes, cuantas oportunidades perdidas!” “o no”, recapacito. “Igual es el momento de hacer balance y reinventarse, como dicen los cursis ahora” Una cuestión si que tenia clara, y era su practicidad; esa facultad que le permitía dar la vuelta a las cosas
como un calcetín, con objeto de encontrar esa cara amable que sin duda tenían. Escondida; y mucho a veces, pero seguro que la tenia. Y si de todo se puede aprender, a tiempo estaba.
Aprender si, de la vida, de experiencias, de sufrimientos, y a base de darse de bruces incluso antes de llegar al obstáculo. Y desde luego, cuanto mas avanzase en su introspección, mas seguros serian sus pasos. “En algún momento dejé de dar cuerda al reloj, y mis últimos años han trascurrido mirando a través de las vidas de otros, y por mucho que me hayan apenado o emocionado sus historias, no han sido las mías. Se terminó llegar tarde”
Todo a su alrededor le llevaba a salir de su zona de confort, curiosa expresión que en su mente se traducía por: sacudida brusca que le obligaba a espabilar esa vida medianamente cómoda (insulsa, más bien)