Nuevamente acá con problemas para dormir. pensando en como llegué a este punto…
¿Cómo dejé que la inercia me lleve a esta solitaria noche? ¿de qué sirve estar bien si me siento invisible?
La verdad que desde que puse mi rumbo sobre las calles de Santiago, he estado más indetectable que nunca antes en mi vida, ahogado en lo profundo de mi soledad. Pensando de vez en cuando, y con mayor frecuencia, si esta decisión fue la acertada, o bien, uno más de mis desaciertos…
Hoy por hoy me siento más indetectable que nunca.
Me convertí en el fiel reflejo de mi diagnóstico; un ser tan incapaz de poder hacer algo por mi vida, que a veces he llegado a ser invisible hasta de mi sombra.
Recordando viejos tiempos, aquellos en que estaba rodeado de amigos, ideales, y sueños por los cuales luchar.
Hoy por hoy me siento un reflejo de mi diagnóstico, estoy presente pero sin ser lo suficientemente notorio como para que alguien se preocupe que existo.
Quizás exagero como seguidamente lo hago... pero lo cierto es que mis amigos están a lo menos a 200 km de acá, y que acá me convertí en el padre de mi hermana, una copia defectuosa de mi viejo, que ya siendo el original deja bastante de que hablar…
Estoy tan indetectable que hasta a mi me cuesta determinar que es lo que quiero. Al igual que el bicho, estoy acá, sin que nadie note de mi presencia, sólo estando, disminuido pero estando, resistiendo…
Siñendome a la verdad, no estoy absolutamente sólo, tengo compañía en mi vivienda, pero cada vez la siento más distante, como si estuviéramos esperando que ocurra algo para tomar caminos separados, y cada cierto tiempo dando algunas pequeñas señales de auxilio, recordando lo que éramos antes y ahora estamos lejos de ser…
La verdad que muchas veces ni ganas tengo de levantarme. Simplemente ando por la vida, al igual que lo hace el bicho por mi cuerpo. Sin ser una preocupación, para nadie, llegando muchas veces a tener envidia de los que ya no están…
Estoy totalmente indetectable.