¿Estás bien?
Jamás pensé que un día Como hoy a mis 23 años, Tendría que despertarme para estar lista para el funeral de mi compañero de carrera, de un amigo 22 años…
Un hombre caballeroso, respetuoso, amigable, académicamente responsable, una persona muy divertida que quería reír todo el tiempo que pudiera, y al mismo tiempo una persona con una mirada profunda, unos ojos expresivos que daban más información de la que creíamos, en reflexión creo que todo pudimos haber hecho un poco más por él… mucho más, y aun así también creo que nunca nadie pudo imagina como la vida una persona como él terminaría de la forma en la que término.
Muchas personas dicen que el suicidio es una elección fácil, pero para nadie lo es. Y para él menos, cuando en el año 2019 David Coronado salto del edificio Giraldo, él (le contó) que se visualizó en David, que tuvo miedo por su madre, su familia y sus amigos al ver la tristeza que un salto causaría, estuvo mucho tiempo hablando del tema… pero como a todos no se nos dio más información, supongo que para manejar con discreción un tema tan delicado, pero en la discreción se creó el desconocimiento y la duda de muchas personas… como la que ahora escribe esta carta, a título personal a pocos días de la decisión de David, otra persona un hombre (desconozco el nombre, "la discreción" no me permitió obtener más información) también salto, del edificio de parqueaderos y aun hoy día existen momentos en los que cierro los ojos y lo veo saltar, y caer, duro contra el cemento… pero no morir, recuerdo como empezó a convulsionar en el piso, como su color cambio a morado y se veía su dolor, rápidamente fue llevado al Hospital san Ignacio donde posteriormente nos enteramos de que murió.
Me imagino a mi amigo así, saltando... El vacío… sin imaginar su último pensamiento, pero si imaginando como cae fuerte contra el cemento, tan fuerte.
Cuando estuvimos en su funeral su propia madre tuvo que asegurarnos que la persona que estaba en el ataúd era él, nuestro amigo… la misma madre, que había hecho lo que estuvo en sus manos y que en su saber hizo todo lo que pudo por la salud mental de su hijo.
Un hijo que había sufrido desde joven de la indiferencia ante las enfermedades mentales, y que cuando la indiferencia no era su amiga, lo era el maltrato por parte de sus pares, no voy a decir ni por un momento que mi amigo era normal, pero ¿Quién lo es? Él con sus manías raras, hablando fuerte, diciendo lo que quería, preocupado por que todos a su alrededor sonriéramos, un ser increíblemente caballeroso, esforzado por sus metas, con una sonrisa en su boca, pero con una mirada profunda que para quienes sabíamos un poco más reflejaba el cansancio de una pesada carga que llevaba mucho tiempo cargando.
Este semestre académico cuando iniciamos nuestras prácticas empresariales, jugamos como siempre y aunque a la distancia hicimos la promesa de sacar este proyecto adelante, de ayudar lo más que pudiéramos, de dar lo mejor de nosotros y desafiarnos a ser los mejores, nos reímos, recordamos momentos maravillosos y prometimos que iríamos a salitre mágico, lamentablemente nunca pudimos cumplir esta promesa… poco a poco y con estremecedor silencio se alejó..., empezó a no ir a clase, no se presentó con sus responsabilidades… hasta una tarde de un martes, cuando ya no pudo más con la responsabilidad, con la carga… Nunca podremos saber que paso por su cabeza, que sentimientos cruzaron su corazón, renuncio sobre las 3:00 pm y 12 horas después su última frase fue “quítense que me voy a tirar” como informo noticias el tiempo.
Como su amiga, su conocida, su compañera de clases… tengo fija su voz pronunciando estas palabras, casi como si fueran una extraña broma. Como uno de esos extraños comentarios que a veces suerte del azar solía decir.
(...)
Hoy ante su ataúd, ante su cara reconstruida, ante su familia triste, ante sus amigos… vestido de traje como le gustaba vestir formal, la frase es real… Y nos dimos cuenta de que esa persona que parecía muy feliz, que siempre sonreía… tal vez fue feliz por pequeños momentos, tan pocos que le llevaron a tomar una decisión. La triste decisión que hoy nos trae aquí y ahora te pregunto.
¿Estás bien?











